La muerte de Kolbe bajo el régimen nazi
En 1941, tras la clausura del monasterio por las autoridades alemanas, Kolbe fue arrestado por la Gestapo y luego enviado al campo de concentración de Auschwitz como prisionero 16670. Allí, sufrió hostigamientos y maltratos físicos, pero continuó ejerciendo su labor sacerdotal, guiando y consolando a otros presos.
En julio de 1941, tras la fuga de un prisionero, el oficial de Auschwitz Karl Fritzsch decidió que diez prisioneros morirían de hambre en represalia. Uno de ellos era el sargento polaco Franciszek Gajowniczek, quien clamó por su familia. Kolbe, afectado por tuberculosis, se ofreció voluntariamente en su lugar, declarando: “No tengo a nadie. Soy sacerdote católico”.
Durante dos semanas en el búnker, guió a los prisioneros en la oración, rezando el rosario y cantando a la Virgen. Finalmente, el 14 de agosto de 1941, fue ejecutado mediante inyección de fenol junto a otros tres prisioneros. Sus últimas palabras fueron un Ave María y un mensaje de amor: “Usted no ha entendido nada de la vida, el odio es inútil, solo el amor crea”. Sus restos fueron cremados al día siguiente, coincidiendo con la Asunción de María.
Kolbe fue beatificado en 1971 por Pablo VI y canonizado en 1982 por Juan Pablo II, quien destacó: “Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida”.
En 2016, el Papa Francisco visitó la celda del hambre de Auschwitz donde Kolbe pasó sus últimos días, reconociendo su sacrificio y ejemplo de solidaridad, fe y valentía.
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El 19 de julio de 2016, el Papa Francisco visitó la celda del hambre de Auschwitz, lugar donde San Maximiliano Kolbe pasó sus últimos días y fue asesinado.