Un pequeño error puede convertir lo que debería ser una obra maestra en un desastre inolvidable. Esto es exactamente lo que le sucedió a Jordan, una joven que buscaba plasmar en su piel la frase "Everything's Fine" (Todo Está Bien) en inglés, pero que terminó con un tatuaje que desató carcajadas en lugar de asentimientos de aprobación.











