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Semillas de calabaza: cuántas comer por día y qué beneficios aportan

Ricas en magnesio, proteína vegetal, grasas saludables y fitoesteroles, pueden ser un buen aliado nutricional si se consumen en la porción adecuada.

21 de septiembre de 2026 - 12:35
Semillas de calabaza: cuántas comer por día y qué beneficios aportan
Semillas de calabaza: cuántas comer por día y qué beneficios aportan. (Imagen ilustrativa)

Las semillas de calabaza, también conocidas como pepitas, ganaron lugar en muchas cocinas por una razón simple: en poca cantidad concentran nutrientes valiosos. Son fáciles de sumar a comidas dulces o saladas, aportan textura y pueden complementar una alimentación equilibrada con minerales, proteína vegetal y grasas insaturadas.

Sin embargo, como ocurre con otros frutos secos y semillas, la clave está en la porción. Su tamaño pequeño puede llevar a comer más de lo necesario sin registrarlo, especialmente cuando se consumen directo del paquete. Por eso, conocer la cantidad recomendada ayuda a aprovechar sus beneficios sin sumar calorías en exceso.

Cuál es la porción recomendada de semillas de calabaza

Una medida práctica para la mayoría de los adultos sanos es una porción diaria de 30 gramos, equivalente aproximadamente a un cuarto de taza de semillas peladas. Según datos nutricionales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, esa cantidad aporta cerca de 166 calorías, casi 9 gramos de proteína vegetal, 12 gramos de grasa y 1,53 gramos de fibra.

Además, esa misma porción contiene alrededor de 150 miligramos de magnesio, 207 miligramos de potasio y 11,1 miligramos de calcio. También suma pequeñas cantidades de zinc, selenio y manganeso, minerales que participan en distintas funciones del organismo.

El dato más destacado es su aporte de magnesio: una porción puede cubrir cerca del 35% al 40% de las necesidades diarias de un adulto. Por eso se las considera un alimento denso en nutrientes, siempre que se integren dentro de una dieta variada.

Por qué el magnesio es uno de sus nutrientes clave

El magnesio interviene en más de 300 procesos bioquímicos. Participa en la síntesis de proteínas, la contracción muscular, la transmisión de impulsos nerviosos y el metabolismo de la glucosa. También se lo asocia con el mantenimiento de valores adecuados de presión arterial y con la protección frente al estrés oxidativo a nivel cardiovascular.

En combinación con la proteína, la fibra y las grasas saludables, las semillas de calabaza pueden favorecer una mayor sensación de saciedad. Esto ocurre porque esa mezcla de nutrientes ayuda a que la digestión sea más gradual, lo que puede reducir el picoteo entre comidas y desplazar opciones menos nutritivas, como productos ultraprocesados ricos en harinas refinadas o azúcares simples.

Cómo pueden ayudar al colesterol

Otro componente relevante de estas semillas son los fitoesteroles, compuestos vegetales con una estructura parecida a la del colesterol. Durante la digestión, pueden competir con él en el intestino y limitar parte de su absorción.

Dentro de un patrón alimentario equilibrado, el consumo regular de alimentos que contienen fitoesteroles puede contribuir a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Este efecto resulta importante porque el exceso de LDL en sangre se vincula con un mayor riesgo cardiovascular.

De todos modos, las semillas de calabaza no reemplazan tratamientos médicos ni compensan una dieta desordenada. Funcionan mejor como parte de una alimentación rica en verduras, legumbres, frutas, cereales integrales, aceite de oliva y otras fuentes de grasas saludables.

Errores frecuentes al consumirlas

El principal error es excederse con la cantidad. Aunque sean nutritivas, 60 o 90 gramos pueden aportar entre 330 y 500 calorías adicionales. Si esto se repite con frecuencia, puede dificultar el control del peso y alterar el equilibrio general de la dieta.

Otro punto a revisar es el sodio. Muchas presentaciones comerciales vienen tostadas y saladas, lo que puede aumentar la ingesta de sal. Para un consumo cotidiano, conviene elegir semillas crudas o tostadas sin sal agregada.

También es posible que una cantidad elevada de fibra y grasa en una sola ingesta genere pesadez o molestias digestivas en personas sensibles. Por eso, la porción de 30 gramos es una referencia útil y sencilla.

Para incorporarlas, se pueden espolvorear sobre ensaladas, cremas de verduras, yogures o granolas caseras. Así suman sabor, textura y nutrientes sin desplazar el equilibrio del plato.

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