Ese fenómeno ocurre cuando el Sol cruza el ecuador celeste, una proyección del ecuador terrestre sobre el cielo. A partir de entonces, el hemisferio sur empieza a recibir progresivamente más horas de luz, un proceso que continúa hasta el solsticio de diciembre, cuando comienza el verano astronómico.
La razón por la que el equinoccio no cae siempre el mismo día está en la diferencia entre el año trópico y el calendario gregoriano. El Servicio de Hidrografía Naval explica que el ciclo natural de las estaciones dura aproximadamente 365,2422 días solares medios, mientras que el calendario que se usa de manera habitual promedia 365,2425 días solares medios por su sistema de años bisiestos.
Aunque la diferencia parece mínima, con el paso del tiempo desplaza el momento exacto de los equinoccios y solsticios. Por eso, en Argentina la primavera astronómica puede comenzar entre el 21 y el 23 de septiembre, según el año y el horario oficial vigente.
Qué significa el equinoccio de primavera
La palabra equinoccio proviene del latín y se vincula con la idea de una duración similar entre el día y la noche. De todos modos, esa igualdad no es perfecta en todos los lugares. La forma en que se calculan la salida y la puesta del Sol, sumada al efecto de la atmósfera terrestre, puede generar pequeñas diferencias en la duración real de la luz y la oscuridad.
Durante el equinoccio, la iluminación solar queda distribuida de una manera particular entre ambos hemisferios. En septiembre, esa configuración favorece el aumento gradual de las horas de luz en el hemisferio sur. Ese cambio es una de las señales astronómicas más claras de la transición hacia la primavera.
El calendario astronómico también permite ubicar el resto de los cambios de estación de 2026. Según la misma referencia, el verano comenzará el 21 de diciembre a las 17.50. En el ciclo previo, el otoño se inició el 20 de marzo a las 11.46 y el invierno, el 21 de junio a las 5.24.
¿La llegada de la primavera cambia el clima de inmediato?
No necesariamente. El inicio astronómico de una estación está definido por la posición de la Tierra respecto del Sol, pero el tiempo meteorológico depende de otros factores: frentes de aire, humedad, circulación atmosférica, relieve y condiciones regionales, entre muchos otros.
Por eso, alrededor del equinoccio todavía pueden registrarse jornadas frías, lluvias, viento o variaciones propias de la transición entre estaciones. La primavera astronómica indica un cambio en la distribución de la luz solar, pero no garantiza un salto inmediato de temperatura.
La clave para entender la diferencia es separar la tradición del calendario científico. El 21 de septiembre conserva su valor cultural en Argentina, mientras que el comienzo real de la primavera 2026 estará marcado por el equinoccio del 22 de septiembre a las 21.05.