Aunque el sexo oral es una práctica habitual para nueve de cada diez adultos, la falta de protección y el desconocimiento de sus riesgos la han convertido en una vía directa para enfermedades graves.
Un urólogo argentino advierte sobre los riesgos del sexo oral sin protección y sus posibles consecuencias para la salud.

El sexo oral es una práctica habitual para nueve de cada diez adultos, según confirman diversos estudios.
Aunque el sexo oral es una práctica habitual para nueve de cada diez adultos, la falta de protección y el desconocimiento de sus riesgos la han convertido en una vía directa para enfermedades graves.
El médico urólogo Mauro Carrillo, en un video publicado recientemente en su canal de YouTube, advierte que la boca, la faringe y el ano entran en un juego de "intercambios bacterianos" que pueden derivar en cuadros clínicos complejos, desde diarreas severas hasta tumores oncológicos.
Uno de los puntos más disruptivos que menciona el especialista es un estudio científico sobre la transmisión de la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae). La investigación analizó una red sexual para determinar cómo se movía la bacteria y los resultados fueron inesperados: seis de las siete personas evaluadas tenían la infección en la garganta, pero no presentaban ningún síntoma en sus genitales.
Lo más alarmante del estudio es que no todos los integrantes de la red habían tenido contacto sexual explícito. Al respecto, Carrillo fundamenta: "Algunas de ellas solo habían tenido besos con lengua. Recordemos que con un beso intenso también se generan microtraumatismos... y la saliva puede presentar gonorrea".
La transmisión no requiere de grandes lesiones visibles. El acto en sí mismo genera un desgaste en las defensas naturales del cuerpo. El médico explica que "los traumatismos constantes recibidos en dichas zonas van a provocar pequeñas heridas y soluciones de continuidad a nivel de nuestra barrera natural que es la piel y las mucosas, facilitando el ingreso de patógenos incluso si la otra persona no sabe que está infectada".
Esta vulnerabilidad es la que permite que enfermedades como la sífilis o el VIH se transmitan, aunque el riesgo en este último sea estadísticamente bajo. "Recordemos algo muy importante: no todas las infecciones de transmisión sexual pueden tener síntomas. Por ejemplo, una persona puede portar VIH o sífilis y no tener ningún tipo de lesión".
El Virus del Papiloma Humano (VPH) representa la mayor amenaza a largo plazo. Según los datos aportados por el profesional, el ADN de tipos oncogénicos de VPH se detecta en alrededor del 3,5 % de los adultos (con mayor prevalencia en hombres fumadores, según estudios como NHANES).
La conexión con el cáncer es directa: "Hasta el 70 % de los cánceres de garganta podrían estar relacionados con esta práctica", sentencia el urólogo, quien además señala que el tabaco empeora el escenario al dañar la mucosa oral.
El contacto boca-ano (anilingus) introduce riesgos que exceden las enfermedades de transmisión sexual tradicionales. El especialista cita trabajos que muestran una incidencia significativamente mayor de cuadros gastrointestinales en quienes realizan esta práctica con frecuencia.
"Hay muchos trabajos que muestran una mayor incidencia de shigelosis, amebiasis, giardiasis y campylobacter", detalla Carrillo, explicando que se trata de infecciones por restos microscópicos de materia fecal que pueden derivar en hepatitis A o diarreas agudas.
Para el especialista, la medicina se rige por probabilidades y la única forma de reducirlas es mediante la prevención activa:
• Vacunación: la vacuna contra el VPH es efectiva para prevenir cepas que causan cáncer orofaríngeo. Aunque es ideal a los 11 años, Carrillo indica que "hasta los 40 o 45 años puede tener algún efecto".
• Barreras físicas: el uso de preservativos y campos de látex es innegociable. "Básicamente no hay excusas para no usar preservativo, incluyendo en prácticas como el sexo oral", afirma el profesional.
• Chequeos: realizar análisis de rutina (sífilis, VIH, hepatitis) permite detectar cuadros asintomáticos antes de que se sigan transmitiendo.