Ese mismo año lanzó su primer álbum solista, “Convergencia”, una producción de nueve canciones propias que condensan su estilo, su voz inconfundible y su mirada poética sobre el mundo.
A pesar de los escenarios y festivales de renombre que lo esperaban cada fin de semana, Gustavo nunca se olvidó de sus raíces. Volvía a Roque Pérez cada vez que podía, donde cantaba con la misma pasión en peñas y festivales locales, dejando recuerdos imborrables entre amigos y vecinos.
Sus restos fueron despedidos en su ciudad natal. La noticia de su fallecimiento, tras una breve e inesperada enfermedad, causó una profunda conmoción en la comunidad artística de La Plata, Roque Pérez y en el ambiente peñero de todo