Antoine era hijo del barón Christian de Massy y Cécile Gelabale. Su abuela paterna fue la princesa Antonieta de Mónaco, hermana mayor de Rainiero III y tía del actual soberano. Por ese vínculo, Antoine formaba parte de una rama de la familia principesca y era sobrino segundo de Alberto II.
La historia de los De Massy está estrechamente ligada al Principado. Antonieta, fallecida en 2011, fue durante varios años la heredera presunta del trono, hasta el nacimiento de Carolina de Mónaco, la primera hija de Rainiero III y Grace Kelly.
Sin embargo, más allá de su origen familiar, Antoine había construido una identidad propia alrededor del tenis, una pasión que comenzó cuando era apenas un nene. Según recordó en una entrevista, su padre le regaló su primera raqueta cuando tenía tres años. El objeto tenía dibujos de Mickey Mouse y se convirtió en un símbolo de sus primeros pasos en el deporte.
Durante su infancia combinó los entrenamientos con una escolaridad convencional, pero a los 11 años decidió profundizar su preparación y se trasladó con su padre a Miami, donde pasaba buena parte del año.
Su gran referente era Novak Djokovic y tenía un objetivo ambicioso: representar a Mónaco en los Juegos Olímpicos. El príncipe Alberto II seguía de cerca ese sueño y, de acuerdo con una entrevista publicada por L’Uomo Vogue en 2012, era uno de sus admiradores.
La pasión por el tenis también tenía raíces profundas en su familia. Su abuelo, Alexandre-Athenase Noghès, fue un reconocido tenista monegasco, mientras que su tía Elizabeth-Ann de Massy presidió la Federación Monegasca de Tenis y el Monte-Carlo Country Club hasta su muerte, en 2020.
Actualmente, Mélanie-Antoinette de Massy, prima de Antoine, continúa esa tradición al frente de ambas instituciones y del torneo de Montecarlo.
Al referirse al fallecimiento, el Palacio destacó precisamente ese legado deportivo: “Apasionado por el tenis, formaba parte de una historia familiar estrechamente vinculada con este deporte en el Principado”.
Por su parte, Alberto II y la princesa Charlene expresaron públicamente sus condolencias a los familiares y seres queridos del joven. “Sus Altezas comparten el dolor de su familia y de sus seres queridos y les expresan sus más sinceras condolencias en estos momentos tan difíciles”, señalaron en un comunicado.
Mientras la investigación intenta esclarecer las circunstancias de su muerte, la historia de Antoine de Massy vuelve a poner en primer plano una faceta menos conocida de la familia Grimaldi: la de un joven que, pese a su vínculo con la realeza, buscaba abrirse camino a través del deporte y perseguía el sueño de representar a su país en la máxima competencia olímpica.