Entre los estudios citados por la entidad figura una investigación con 90 pacientes que recibieron ocho sesiones durante cuatro semanas. Más del 90% dijo haber notado algún tipo de mejora, como piel más suave, menos enrojecimiento y aclaramiento de zonas oscuras. Aun así, la AAD remarcó que comparar resultados no es simple: los ensayos usan equipos distintos, tiempos de aplicación diferentes y objetivos variables.
Un trabajo publicado en 2025 en Lasers in Medical Science también aportó datos relevantes. Fue un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado en 95 mujeres de entre 45 y 60 años, que utilizaron una máscara LED roja de 660 nanómetros durante cuatro semanas. El análisis digital detectó una reducción significativa en la longitud de algunas arrugas del entrecejo y alrededor de los ojos en comparación con el grupo control. Pero una escala clínica general no encontró diferencias significativas, lo que refuerza la necesidad de interpretar los beneficios con prudencia.
En síntesis, los datos sobre piel son prometedores, pero todavía no permiten afirmar que todos los dispositivos disponibles produzcan los mismos resultados. También faltan respuestas claras sobre cuántas sesiones se necesitan, durante cuánto tiempo conviene usarlos y qué intensidad es la adecuada para cada caso.
Cabello: dónde hay señales más consistentes
En el terreno capilar, la evidencia parece más sólida para un cuadro específico: la alopecia androgenética, la forma hereditaria y hormonal de caída del pelo, asociada al patrón masculino o femenino. La AAD indicó que varios ensayos controlados y aleatorizados observaron recrecimiento, mayor grosor y más longitud del cabello en personas con este diagnóstico.
La entidad también mencionó una investigación en la que la terapia con láser de baja potencia logró resultados comparables a los del minoxidil, un medicamento utilizado para estimular el crecimiento capilar. Los mejores efectos se observaron cuando ambos abordajes se combinaron.
A partir de estudios de ese tipo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó distintos peines, cascos y gorras para uso doméstico. De todos modos, la AAD aclaró que estos aparatos no recuperan una cabellera completa y que su utilidad depende del origen de la caída. Si el folículo ya no responde, el margen de mejora puede ser limitado.
Por qué no todos los dispositivos son iguales
Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología de Stanford Medicine, explicó que la luz roja podría actuar mediante vasodilatación, un proceso que amplía los vasos sanguíneos y favorece el aporte de sangre y nutrientes a los folículos. Según señaló, el uso sostenido durante varios meses se asoció con recuperación de cabello fino, aunque ese efecto puede disminuir si se abandona el tratamiento.
Rahman también remarcó que los equipos usados en clínicas suelen ser más potentes que los de uso personal. Por eso, los resultados de un dispositivo profesional no siempre pueden trasladarse a una máscara, gorra o peine comprado para el hogar.
Cuándo conviene consultar antes de usarla
No todas las personas deberían iniciar terapia de luz roja sin evaluación médica. Lucas advirtió que quienes tienen trastornos de fotosensibilidad, o se ampollan y queman con facilidad al exponerse al sol, deberían evitarla. También deben tener especial cuidado quienes toman medicamentos que aumentan la sensibilidad a la luz, incluidos ciertos antibióticos y fármacos para la presión arterial.
La AAD sumó una advertencia para personas con tonos de piel más oscuros: una mayor sensibilidad a la luz visible podría elevar el riesgo de hiperpigmentación, con manchas más intensas o persistentes.
La recomendación compartida por Cleveland Clinic, la AAD y Stanford Medicine es consultar con un dermatólogo antes de comenzar, en especial si se piensa comprar un dispositivo para usar en casa. La luz roja puede ser una herramienta útil en algunos contextos, pero no reemplaza un diagnóstico ni un plan indicado para cada problema de piel o cabello.