ANÁLISIS

Therians: el lado B de la tendencia viral que preocupa a psicólogos y se expande en secreto

Máscaras, cuatro patas y “manadas” que se organizan por redes sociales. El fenómeno crece entre adolescentes y ya genera debates sobre identidad, límites y salud mental.

Therians: el lado B de la tendencia viral que preocupa a psicólogos y se expande en secreto

Therians: el lado B de la tendencia viral que preocupa a psicólogos y se expande en secreto

Los therians se convirtieron en una de las tendencias más extrañas y comentadas del momento. Lo que empezó como una serie de videos virales en TikTok, con adolescentes usando máscaras de animales y caminando en cuatro patas, hoy ya se transformó en un fenómeno que genera preocupación y abre un debate que no para de crecer en redes sociales.

En los últimos meses, el término therian comenzó a aparecer con fuerza en publicaciones donde jóvenes se muestran imitando movimientos de animales como lobos, gatos o zorros, usando colas, guantes y accesorios para completar la estética. Sin embargo, para quienes forman parte de esta comunidad, no se trata de un simple juego o actuación: aseguran que es una identidad interna y profunda, vinculada a sentirse conectados con un animal específico.

A diferencia de otras subculturas de internet, los therians sostienen que su vínculo con ese “animal interior” no es solo estético, sino emocional o psicológico. Incluso algunos hablan de una percepción diferente de sí mismos, lo que generó un fuerte impacto en quienes se cruzan con estos videos por primera vez. En redes, las reacciones van desde la burla hasta la alarma, especialmente cuando se viralizan encuentros grupales en espacios públicos.

En ese contexto, comenzaron a circular videos donde se observa a adolescentes reunidos en plazas o parques, organizados en grupos que algunos llaman “manadas”, compartiendo actividades e imitando comportamientos animales. Esto generó un fuerte debate: mientras muchos defienden el fenómeno como una forma de expresión e identidad, otros advierten que podría estar relacionado con problemas de autoestima, necesidad de pertenencia o incluso confusión emocional propia de la adolescencia.

La tendencia también despertó inquietud entre padres, docentes y especialistas, ya que algunos chicos aseguran que no se sienten cómodos siendo vistos como “humanos comunes”, lo que abrió discusiones sobre salud mental y límites. Aun así, quienes integran el movimiento insisten en que no se trata de una enfermedad ni de un trastorno, sino de una forma de identidad que debe ser respetada.

Mientras el fenómeno sigue creciendo, los therians se mantienen como una de las tendencias más desconcertantes del año: un mundo con códigos propios, estética particular y una comunidad que se expande cada vez más rápido, alimentada por el alcance imparable de las redes sociales.

therians