La emergencia había sido comunicada a través del número marítimo 137, luego de que el hospital local recibiera el aviso de que un hombre se estaba ahogando. Ante la situación, la Armada chilena desplegó una patrulla de la Policía Marítima y una moto de agua para intentar asistir al surfista.
Sin embargo, cuando los equipos llegaron al lugar, los compañeros de Balado ya habían conseguido trasladarlo hasta el centro médico.
Los profesionales del Hospital Hanga Roa realizaron maniobras de reanimación durante aproximadamente 40 minutos, pero finalmente confirmaron su muerte.
Los otros dos surfistas que estaban con él sobrevivieron y se encuentran fuera de peligro.
Balado era oriundo de Mar del Plata, pero hacía aproximadamente dos años había decidido instalarse en Rapa Nui junto a su pareja, Yamileth Pasmiño. En la isla había construido una nueva vida ligada a dos de sus grandes pasiones: la gastronomía y el surf.
Sus amigos y allegados lo llamaban “El Che” o “Gonchi”. Junto a su pareja tenía un pequeño restaurante en el que trabajaba principalmente en la cocina y, durante sus momentos libres, se dedicaba a recorrer las costas de la isla y practicar surf.
La noticia generó conmoción entre quienes lo conocían y compartían con él la pasión por las olas. Desde hacía tiempo, Balado era parte de la comunidad vinculada al surf de grandes olas de Rapa Nui.
“Era un enamorado del surf acá, junto a otros rapanui que corren olas grandes”, contó Mai Teao, delegado presidencial provincial de Rapa Nui, al referirse al marplatense fallecido.
La tragedia ocurrió en un lugar que los propios habitantes conocen por la presencia de rocas y la dificultad de sus rompientes. A pesar de que no había condiciones meteorológicas adversas, un accidente durante la práctica terminó desencadenando un desenlace fatal.
Así, la vida que Gonzalo Balado había construido lejos de Mar del Plata terminó abruptamente en el mismo lugar que había elegido para vivir y disfrutar de una de sus grandes pasiones: el mar y el surf.