La directora se incorporó así a una tendencia cada vez más visible del cine contemporáneo: mujeres que utilizan el body horror para abordar conflictos vinculados con el cuerpo, la identidad, la presión social y las expectativas de belleza.
Entre los nombres que forman parte de esa corriente aparecen las francesas Julia Ducournau, responsable de Voraz, Titane y Alpha, y Coralie Fargeat, directora de La sustancia.
De qué trata Insaciable, el nuevo fenómeno de terror en los cines
La protagonista es Hana (Midori Francis), una estudiante de medicina que atraviesa una relación conflictiva con su propio cuerpo.
Su sobrepeso se convirtió en una fuente constante de angustia y sus cambios físicos alimentaron una profunda inseguridad. La situación la llevó a considerar una alternativa que inicialmente no parece demasiado extraordinaria: participar en un programa intensivo destinado a transformar su cuerpo.
La propuesta llegó de Alanya, interpretada por Madeleine Madden, una entrenadora de gimnasio esbelta y atractiva por la que Hana siente una evidente atracción.
El programa propone un proceso de transformación de 12 semanas. Hana, después de algunas dudas, decidió aceptar. Pero ese no será el único camino que aparecerá frente a ella.
Una antigua compañera de colegio le ofreció una píldora para adelgazar que todavía tenía muy pocas pruebas y cuyo precio era elevado. A cambio, prometía resultados que parecían casi milagrosos.
Un fantasma hambriento y una oscura moda para bajar de peso
Hana decidió experimentar con el medicamento. Y allí comenzó el verdadero descenso hacia el horror. El descubrimiento que hace Hana cambia por completo las reglas de la película.
Al analizar la píldora, descubrió que estaba compuesta casi por completo de cenizas humanas. Ese elemento funciona como el punto de quiebre de Insaciable.
James utilizó ese giro para llevar las preocupaciones iniciales hasta un extremo deliberadamente grotesco. La obsesión por modificar el cuerpo dejó de ser solamente un conflicto psicológico o social y se convirtió en el motor de una pesadilla física.
El cambio de tono también explica buena parte de la particularidad de la película. Insaciable no permaneció encerrada dentro de una única categoría. El romance lésbico, el terror corporal, la fantasía y el horror sobrenatural convivieron dentro de una misma historia.
Lo que funciona y lo que termina perdiendo fuerza en Insaciable
El mayor mérito de Insaciable está en su punto de partida. La combinación entre presión estética, medicamentos para adelgazar, inseguridad corporal y horror sobrenatural ofrece suficientes elementos para construir una película diferente.
Natalie Erica James también demuestra capacidad para crear imágenes perturbadoras y para utilizar el cuerpo como una herramienta narrativa.
El problema aparece cuando la película lleva sus ideas hasta las consecuencias más previsibles y reduce parte de la ambigüedad que hacía atractiva la premisa inicial.
Así, lo que comenzó como una crítica ácida a la obsesión por alcanzar cuerpos normativos termina convirtiéndose en una película de género más convencional.
No significa que el terror pierda eficacia. James mantiene suficiente control visual para construir escenas inquietantes. Pero el conjunto deja la sensación de que la película podría haber explorado durante más tiempo las ideas que aparecen en su primera mitad.
Mirá el tráiler oficial de Insaciable