"He comprado 5 almohadas cervicales de viaje diferentes y todas son un asco. Me gustaría tener algo que me mantuviera el cuello en su sitio, algo así como un collarín", afirmó.
La mujer compró en un supermercado un collarín de espuma de los que se usan para las lesiones cervicales, por unos 7 dólares. "Vienen en todos los tamaños diferentes para sus cuellos de diferentes tamaños", dijo.
"¡El cuello no se mueve!", sostuvo emocionada, a la par que defendía que si está cómoda, no le importa lo que piense el resto de la gente que viaja en el avión.