La abogada santiagueña Agostina Páez regresó al país tras pasar más de dos meses y medio con prisión domiciliaria en Brasil. Allí fue acusada de injuria racial por un episodio ocurrido en un bar de Río de Janeiro.
Agostina Páez tuvo que pagar una fianza de 97 mil reales, lo que equivale un monto que ronda los 18 mil dólares. La joven estuvo más de dos meses con prisión domiciliaria en Río de Janeiro.
Llegó a la Argentina la abogada que estuvo casi tres meses con prisión domiciliaria en Brasil acusada de racismo.
La abogada santiagueña Agostina Páez regresó al país tras pasar más de dos meses y medio con prisión domiciliaria en Brasil. Allí fue acusada de injuria racial por un episodio ocurrido en un bar de Río de Janeiro.
El vuelo aterrizó en Aeroparque alrededor de las 19.15 y, visiblemente emocionada, expresó: “Me siento aliviada. Estuve muy triste todo este tiempo, no veía la hora de volver. Por fin se terminó esta pesadilla”.
Páez volvió acompañada por su abogada, Carla Andrade Junqueira, luego de que la Justicia brasileña aceptara un hábeas corpus que permitió retirarle la tobillera electrónica.
“Ya en el avión sentí la tranquilidad de estar en mi país, que es lo que más quería”, contó la joven de 29 años, quien confirmó que viajará a Santiago del Estero para reencontrarse con su familia.
A pesar de su regreso, la causa judicial en Brasil sigue abierta y sin sentencia definitiva. Para poder salir del país vecino, la Justicia le impuso varias condiciones:
Estas medidas buscan garantizar su disponibilidad en el proceso judicial.
Durante una audiencia en el Tribunal Penal N°37 de Río de Janeiro, Páez calificó lo ocurrido como “la peor experiencia de su vida” y aseguró que no iba a sentirse en paz hasta regresar a la Argentina.
Ya en el país, reiteró su alivio y adelantó que buscará enfocarse en su entorno cercano: “Lo primero que voy a hacer es ver a mi hermana, mi tía y a mis amigas”.
Aunque no hay una condena firme, la abogada adelantó que realizará tareas comunitarias de forma voluntaria y que quiere trabajar para visibilizar las consecuencias del racismo.
El caso sigue bajo la órbita de la Justicia de Brasil, por lo que su situación legal aún no está resuelta. Mientras tanto, su regreso marca el cierre de una etapa personal marcada por la detención y la repercusión internacional del hecho.