“Yo confieso que durante mucho tiempo, Zloto me parecía un cabrón, un jodido en el trato. Pero era una de las personas más encantadoras y dulces que conocí en los medios en los últimos tiempos”, señaló.
Y continúo: “En la entrevista, yo siempre pregunto: ‘Nos morimos, y ¿qué pasa?’ Y él me preguntó antes de hacer la nota si se lo iba a preguntar. A mí me daba vueltas. Y dije: 'Yo se lo pregunto cómo se lo pregunto a todos'. Y fue el momento más difícil de la entrevista. Porque los tres nos quedamos callados, no podíamos hablar de las lágrimas que teníamos en los ojos.
“Ayer me volví a emocionar. Insisto: no era un amigo íntimo ni mucho menos. Pero ayer sentí que era injusto que se muriera. Y está mal. Está mal que se haya muerto”, concluyó Novaresio ya con la voz quebrada y en pleno llanto.