El caso del chico argentino que ganó 900 mil dólares (unos 40,4 millones de pesos) tras terminar en quinto lugar en el Mundial de Fortnite, en los Estados Unidos, abrió un debate entre contadores y abogados tributaristas, incluso los que integran la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el organismo que recauda los impuestos.
