Fiestas clandestinas multitudinarias estallaron en todos los rincones de la Argentina. Los casos positivos de coronavirus en baja y el calor del incipiente verano fueron la excusa perfecta para que los jóvenes se lanzaran en masa a quebrar el protocolo de distancia social. La policía corre detrás de las celebraciones, pero muchas veces lo único que encuentra es un reguero de mugre. Se llega tarde.
