En el caso de especies que se reproducen sexualmente, la extinción es generalmente inevitable cuando sólo queda un individuo de la especie, o únicamente individuos del mismo sexo. Esta es una de las formas más comunes de abordar y estudiar este tema en biología.
A través de la evolución biológica, nuevas especies surgen a través de la especiación, así como también otras especies se extinguen cuando ya no son capaces de sobrevivir en condiciones cambiantes o frente a otros competidores. Esta ecuación permitiría dejar tranquila a la población por esa especie de “compensación” que se da entre especies que se extinguen, y otras nuevas que se desarrollan según las necesidades de la evolución de los seres vivos.
Según estudios registrados y cifras exactas, una especie se extingue dentro de los primeros diez millones de años posteriores a su primera aparición, aunque algunas especies, denominadas fósiles vivientes, sobreviven prácticamente sin cambios durante cientos de millones de años. La extinción es histórica y usualmente un fenómeno natural. Otro dato trascendental es que, se estima que cerca de un 99,9 % de todas las especies que alguna vez existieron están actualmente extintas.
Antes de la dispersión de los humanos a través del planeta, la extinción generalmente ocurría en continuo bajo índice, y las extinciones masivas eran eventos relativamente raros.
Sin embargo, y en coincidencia con el aumento de la población y la distribución geográfica de los humanos, las extinciones se han incrementado a niveles no vistos antes desde la extinción masiva del Cretácico-Terciario, un hecho que se estudia con mucho énfasis en campos científicos vinculados a la historia. A esto se le conoce como “la extinción masiva del Holoceno”.
¿Qué incidencia tiene el calentamiento global en la extinción y qué tan cierta es la teoría de la extinción masiva o planificada?
Respecto a este tema, existen muchas especulaciones que involucran de forma directa a los seres humanos y no solo a la especie animal.
Existe todo un debate e investigaciones constantes respecto a cómo afecta el calentamiento global a largo plazo sobre la desaparición de distintas especies. Algunos estudios muestran que podría conducir a la extinción de incluso una cuarta parte de todos los animales y plantas al año 2050 (tan solo 30 años más desde los tiempos que corren).
Con la irrupción de las distintas teorías de la evolución, a la extinción no se la consideraba problemática porque únicamente terminaba con los animales mal adaptados, así se llegó a calificar al dodo. Sería en el siglo XX cuando la extinción comenzó a considerarse un problema para todo el medio ambiente, incluido el ser humano, al fomentar la proliferación de plagas, reducir la variedad genética y perder organismos de un gran valor intrínseco por sus cualidades o comportamientos.
Sin embargo, algunas extinciones son positivas para el equilibrio del planeta y la continuación de la vida. Los seres humanos han trabajado agresivamente por la extinción de muchas especies de virus y bacterias con el objeto de erradicar distintas enfermedades. Por ejemplo, el virus de la viruela, el que provoca el polio y otros.
Son muchos los biólogos y científicos los que han abogado por la extinción deliberada de algunas especies específicas, como los mosquitos que transmiten la malaria, los que transmiten el dengue, la fiebre amarilla, la elefantiasis, entre otras enfermedades.
Algunas personas aseguran que su erradicación podría salvar al menos a un millón de personas, y otras protestan declarándose en contra de irrumpir contra la naturaleza. El asunto sobre las especies en peligro de extinción y las ya extintas es de gran relevancia y supone una serie de posturas muy contrapuestas en debates de gran envergadura, alrededor de todo el mundo.