Según la organización, Argentina se encuentra dentro de los países que aún cuentan con reserva de biocapacidad -entendida como sus reservas en términos ecológicos- para producir recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay.
Sin embargo, hay datos alarmantes de nuestro país que dan cuenta que aún hay mucho por hacer al respecto, considerando además que a pesar de nuestra alta biocapacidad estamos por encima de la media a nivel mundial.
¿Qué es la Huella Ecológica y cómo se mide?
La Huella Ecológica es la métrica de contabilidad de los recursos biológicos más completa disponible. Sobre la base de 15.000 puntos de datos por país por año, suma todas las demandas competitivas de las personas por áreas biológicamente productivas: alimentos, madera, fibras, secuestro de carbono y capacidad de infraestructura. Actualmente, las emisiones de carbono de la quema de combustibles fósiles constituyen el 60 por ciento de la Huella Ecológica de la humanidad. Las Cuentas Nacionales de Huella y Biocapacidad ahora son producidas por FoDaFo con la Universidad de York en Toronto.
¿Cómo se han degradado los ecosistemas a nivel global y en Argentina?
- Las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68% debido a la destrucción ambiental por las actividades humanas. En América Latina la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas, la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas
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Cada año en el mundo se deforestan 10 millones de hectáreas de bosques, el equivalente al tamaño de la República de Corea, o el doble de la superficie de Costa Rica. El Gran Chaco se encuentra entre uno de los 24 frentes de deforestación a escala global, y entre los 9 que están en América Latina.
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En nuestras costas bonaerenses, el 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses fueron plásticos. Una alarma que nos indica que la contaminación por plástico y el manejo de los residuos derivados, necesita ser parte de las soluciones para proteger los océanos del mundo.
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Cada año en el mundo se deforestan 10 millones de hectáreas de bosques
- En Argentina se descartan al mar más de 110 mil toneladas de merluza en buen estado al año, manifestando un manejo deficiente de los recursos pesqueros. A nivel global el 30% de los recursos pesqueros del planeta se encuentran sobreexplotados.
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Desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos en 2007, se perdieron 3.500.000 hectáreas de bosques nativos y con ellos todos los beneficios asociados. El ritmo promedio ha sido de aproximadamente 300.000 hectáreas deforestadas por año, el equivalente a la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por mes.
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Nuestra matriz energética se basa, principalmente, en el uso de combustibles fósiles, cuya combustión emite Gases de Efecto Invernadero y otros contaminantes a la atmósfera, que son los principales causantes del cambio climático y el calentamiento global.
- A nivel global, alrededor de un 30% de los alimentos se desperdicia antes de ser consumidos, lo que implica también desperdiciar los recursos naturales que fueron utilizados para producirse. Esto sucede a la par de que más de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre y 3.000 millones no pueden permitirse una dieta saludable.
¿Cómo podemos contribuir a reducir el impacto?
- Ser responsables con nuestros residuos. Debemos darle una adecuada disposición separando aquellos que son reciclables de los que no. Las colillas también son basura, apagarlas cuidadosamente y descartarlas en la basura, no en la calle.
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Reducir el desperdicio de alimentos a la mitad. El desperdicio de comida representa el 30% de los alimentos producidos a nivel mundial. Esto significa que, entre otras cosas, nos estamos sirviendo comida que no vamos a comer. Cambiar esto empieza en actos tan sencillos como servirte sólo la porción que vas a comer.
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Buscar alternativas sustentables que nos permitan compatibilizar con nuestros consumos, pero sobre todo con la conservación de nuestros ambientes naturales.
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Recorrer a pie o en bici todo lo que puedas, así ayudas a reducir el consumo de combustibles fósiles.
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Utilizar con moderación los recursos naturales, como el agua y la energía, porque son bienes escasos.
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Intentá poner en práctica la regla de las 3 R: Reducí tu consumo y desperdicios al máximo. Reciclá tus residuos, para que sean utilizados como materia prima para la creación de nuevos productos. Reutilizá objetos para extender su vida útil antes de