Ante la preocupación, comenzaron a pagar una obra social privada y se realizó análisis que en un principio descartaron una enfermedad grave. Sin embargo, las reacciones alérgicas continuaron y nuevos estudios, realizados en enero, confirmaron que tenía cáncer en los huesos.
Con un costoso tratamiento que pagó de su bolsillo, realizó sesiones de quimioterapia y todo parecía mejorar, hasta que un estudio de sangre salió mal. Desde allí el drama no paró de aumentar: por la falta de dinero ya no pudieron pagar la obra social, las células cancerígenas avanzaron al igual que el dolor, bajó 10 kilos en un mes y la única alternativa para atacar la enfermedad es un tratamiento que sale al menos 50 mil pesos.
"Ya no hay tiempo para volver a un hospital", explicó el esposo frente a la posibilidad de recibir atención en un centro público. La urgencia, entonces, es máxima: Flavia tiene que conseguir el dinero para tratarse en el menor tiempo posible.