La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°11, que la caratuló como “lesiones y daños”. El hecho no es aislado porque en febrero, otro episodio de violencia se registró en el Hospital Municipal Santamarina, en Monte Grande, donde una mujer atacó a médicos de guardia tras denunciar demoras en la atención.
En ese caso, la agresora, que presentaba una herida en la cabeza, irrumpió en un área restringida durante el cambio de guardia. Según relató la médica Agustina Funes, el conflicto comenzó con insultos y rápidamente escaló a golpes contra el personal.
Uno de los factores que facilitó el ingreso fue una puerta rota en el sector restringido, lo que evidenció fallas en la infraestructura y seguridad del hospital. “No tenemos control de quién entra y quién sale”, advirtió la profesional.
Durante el ataque, el jefe de guardia recibió un fuerte golpe en el rostro y el equipo médico debió refugiarse mientras pedían ayuda al 911. Los agresores escaparon al escuchar la llegada de la policía.
Violencia en hospitales: una preocupación creciente
Ambos casos reflejan una problemática que preocupa cada vez más al sistema de salud: la violencia contra el personal sanitario. Trabajadores y profesionales advierten que la falta de seguridad, sumada a situaciones de estrés y tensión en las guardias, genera un escenario cada vez más riesgoso.
Además, en el episodio de Monte Grande, los propios acompañantes de la agresora difundieron el ataque en redes sociales con mensajes intimidatorios, lo que profundizó la preocupación por el clima de violencia.