Grande Lape

Trabajar desde casa. ¿Es posible? ¿Cómo hacerlo?

Trabajar desde casa. ¿Es posible? ¿Cómo hacerlo?

Trabajar desde casa es el sueño de muchas personas que están cansadas de la rutina, de los paradigmas laborales más conocidos y tradicionales, y de un esquema de vida muy agobiante en cuanto a la falta de tiempo libre, el traslado a la oficina y las interminables horas que componen la jornada diaria.

No queda tiempo para estudiar, ver a los seres queridos, explorar el mundo, hacer deporte o simplemente descansar. En Argentina las jornadas laborales son mucho más extensas y sacrificadas que en otros países del mundo como muchos del continente europeo, y las personas comienzan a buscar otras alternativas, como trabajar desde casa, comenzar un emprendimiento o viajar a otro país.

Una jornada de trabajo full time incluye unas ocho horas diarias de trabajo, y en muchos casos cinco horas los días sábado. Generalmente se ofrece una hora de almuerzo para cortar el día, pero el ritmo sigue siendo muy agobiante.

No todas las personas tienen la oportunidad de vivir cerca de sus trabajos, por lo que deben adicionar a la cantidad de horas de su jornada, más tiempo de viaje en transporte público o auto propio. Vale aclarar que, ni los colectivos, trenes y subtes se encuentran en óptimas condiciones de calidad y frecuencia, ni las rutas y accesos son fluidos y rápidos.

A todo ese estrés, se le debe sumar la participación de actividades extra curriculares del trabajo, como eventos, concursos, ferias o conferencias, y el trabajo que las personas se llevan a sus casas para cumplir en tiempo y forma con sus responsabilidades.

La precarización laboral en cuanto a los salarios es otra realidad incómoda que los argentinos deben enfrentar a diario: sus sueldos están por debajo de la inflación, y su poder adquisitivo se reduce cada mes un poco más.

Y, como si fuera poco, las vacaciones por ley que les corresponden a los trabajadores no parecen ser suficientes para compensar el gran esfuerzo que se hace durante el año para ser un buen ciudadano y empleado.

Todo este escenario hace que sea inevitable buscar alternativas que abaraten los costos de la rutina (comida, transporte, café) y dejen lugar a actividades que reduzcan el estrés y garanticen una buena salud (deporte, ocio, la práctica de algún arte).

Y una de esas alternativas es trabajar desde casa, o hacer el famoso “home office”. Algunas compañías y pequeñas empresas se adaptan a esta necesidad y cambio de paradigmas, permitiendo días de home office o “jornadas flex” (que permiten a los empleados retirarse antes o entrar más tarde).

Algunos beneficios también se incorporan a la lista de nuevas formas de trabajo: día por cumpleaños, comedor saludable in house, gimnasio pago, una mejor cobertura médica, convenios en instituciones de salud y bienestar, visitas de masajistas, almuerzos con todo el equipo, días de campo y más.

Las empresas comienzan a verse obligadas a analizar estas opciones e involucrarse en esta necesidad, ya que el recambio y la tasa de rotación de los empleados aumenta en porcentajes elevadísimos año a año.

Cada vez son más las personas jóvenes que deciden irse del país a “probar suerte” en otros lugares del mundo, dispuestos a realizar tareas, oficios, o empleos que no tienen que ver con sus profesiones pero les garantizan cierta estabilidad económica y una posibilidad de crecimiento.

Entonces, trabajar desde casa se convierte en una opción más que válida. Son muchas las profesiones que se pueden desenvolver perfectamente bajo este sistema. Pero los empleadores se preguntan cómo regularizar este método de trabajo, cómo preservar sus objetivos y no bajar el rendimiento de sus empleados.

Lo cierto es que, según expertos en el tema, trabajar desde casa no implica ningún tipo de decaimiento en el rendimiento, la capacidad, o los resultados de un proyecto. Por el contrario, muchas personas se organizan de mejor modo, se inspiran más y resultan más cumplidoras bajo este régimen.

El trabajo por objetivos es una corriente que comienza a instalarse. Si bien es cierto que muchas cuestiones administrativas que hacen al “día a día” necesitan un seguimiento mucho más profundo que a veces se puede cubrir mejor con un control “en persona”, todo dependerá de los valores, motivaciones y características particulares de la organización.

Se cree que el home office se convertirá en la forma permanente de trabajo que adoptarán los jóvenes de hoy, y los adultos de mañana. Los espacios de coworking y las oficinas virtuales, disponibles en cualquier lugar del mundo, ya son una tendencia que proporciona un círculo perfecto entre las necesidades de todas las partes.

En Argentina, esta metodología comienza a implementarse por el público emprendedor, mientras que el segmento de las compañías nacionales y las pequeñas empresas aún prefieren el sistema de trabajo clásico y presencial.

Las multinacionales y compañías extranjeras se encuentran en el medio: adaptándose a las regularidades del país en el que colocan su sucursal, y tratando de incorporar las tendencias en paradigmas laborales que ya son un furor y algo natural en los países primermundistas.

Será cuestión de esperar un tiempo y ver cómo evolucionan las direcciones estratégicas de las empresas en Argentina, de cara a estas innovaciones que corren a pasos agigantados.

Se habló de