chart (3)
Porcentaje de alumnos de 6° grado que afirman haberse sentido discriminados en la escuela. Nivel primario. Por provincia. Año 2023.
Según las respuestas de los estudiantes, los motivos de discriminación más frecuentes son el aspecto físico, los gustos e intereses personales y la orientación sexual o identidad de género.
Además, la mitad de los alumnos (56%) dice haber presenciado situaciones de agresión entre pares durante el último año, mientras que 3 de cada 10 (34%) reconocen haber agredido a un compañero o compañera. Si se considera el conjunto de situaciones de violencia –mentiras, amenazas, daño o robo de pertenencias, agresiones físicas o verbales–, el 63% de los alumnos reporta haber sido víctima de alguna agresión, ya sea en la escuela o en redes sociales.
Cuando estos conflictos ocurren, los alumnos señalan que las escuelas suelen responder de manera tradicional: primero intervienen los docentes o directivos y luego se informa a las familias mediante notas o reuniones. Si bien estas acciones son importantes, se trata de estrategias que no abordan las causas profundas de los problemas de convivencia, señalan las autoras.
Gráfico 1 (2)
Recuencia de vivencias escolares según la categoría de respuesta de los alumnos de 6° grado. Nivel primario. Año 2023.
Las investigaciones internacionales aportan evidencia sobre las prácticas más efectivas para mejorar el clima escolar y el bienestar estudiantil: fortalecer los vínculos positivos, implementar intervenciones socioemocionales, fomentar la actividad física estructurada, formar a los docentes en gestión emocional y enseñar habilidades para la vida desde la currícula. Sin embargo, estas estrategias integrales siguen siendo poco frecuentes en las escuelas primarias argentinas, advierte el informe.
Cuál es la función de las escuelas según los expertos
Mercedes Sidders, coautora del informe y responsable de políticas en Innovations for Poverty Action (IPA) explica que “Si bien las escuelas suelen intervenir ante los conflictos, la respuesta muchas veces es fragmentada. Hay margen para mejorar, especialmente a través de enfoques más integrales y preventivos que involucren activamente a docentes, estudiantes y familias. Estas estrategias no solo abordan los conflictos cuando ocurren, sino que transforman las normas sociales que los habilitan, y ayudan a construir comunidades escolares más seguras e inclusivas”.
“El informe confirma algo que venimos advirtiendo en todo el país: aunque muchos chicos dicen sentirse contenidos, un porcentaje significativo vive exclusión o discriminación y eso impacta directamente en su bienestar y aprendizaje. Este tipo de situaciones no se resuelven con medidas aisladas: necesitamos un abordaje sistémico, que involucre a toda la comunidad educativa en todos sus ámbitos, que fortalezca vínculos y que implemente prácticas preventivas y reparadoras. El gran desafío es animarnos a convertir esas estrategias –que sabemos que funcionan– en prácticas comunes en las escuelas”, sostiene Pablo Mainer, fundador de Hablemos de Bullying y la Alianza Anti Bullying Argentina.
Gráfico 3
Porcentaje de alumnos de 6° grado que vivieron al menos una vez, ese año, estos conflictos o situaciones de violencia. Nivel primario. Año 2023.
“La experiencia internacional demuestra que las estrategias integrales pueden reducir la violencia en hasta un 42%. Por eso, Argentina debe avanzar hacia un nuevo paradigma que reconozca cada aula como una ‘pequeña república’ donde cada voz cuenta y cada diferencia enriquece. Incluir habilidades socioafectivas (empatía, asertividad, regulación de emociones y sentimientos y resolución pacífica de conflictos) en igualdad de condiciones que matemáticas o lengua, y aplicar prácticas restaurativas como círculos de diálogo y proyectos colaborativos, transformará las sanciones en oportunidades de reparación y crecimiento”, asegura Alejandro Castro Santander, director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la UCA.