Para acompañar la postal, seleccionó la canción "Luciérnagas", de Silvio Rodríguez y Milo J. Un fragmento de la letra resume el dolor que hoy atraviesa la familia: "Pasará la vida y no volverás. Yo no veo tu cara en el ataúd. Veo un ser de luz desaparecer".
Ricardo solía compartir en sus redes sociales numerosas imágenes junto a su familia, donde Jazmín aparecía como la gran protagonista. En una publicación reciente, había escrito un mensaje que hoy adquiere un significado desgarrador: "Dios te bendiga siempre, hija, y me dé la gracia de saber guiarte".
Las palabras del hombre reflejan el inmenso amor que sentía por la pequeña y la devastación que provocó su repentina partida.
El dramático momento en la escuela
Ricardo, padre de Luna, brindó un desgarrador testimonio que rápidamente tuvo repercusión pública. Según relató, recibió un llamado desde la escuela donde se le informó que su hija había sufrido un golpe. Pero la situación, lejos de parecerle menor, despertó en él una preocupación inmediata.
“Me pareció extraño”, explicó, recordando además un antecedente reciente que lo había alarmado. Según denunció, semanas atrás la pequeña había regresado del colegio con lesiones visibles en el rostro sin que nadie del establecimiento le informara sobre lo ocurrido.
“Hace pocas semanas me la entregaron con un golpe en la nariz y raspones, y nadie me dijo nada”, recordó con dolor.
Tras recibir la llamada, el hombre se dirigió rápidamente al establecimiento. Al llegar, la escena que encontró fue desesperante. Una ambulancia acababa de arribar al lugar, y un profesional médico ingresaba de urgencia con una camilla.
“Ahí entendí que no era solo un golpe”, afirmó.
La desesperación aumentó cuando ingresó al edificio y se encontró con una imagen devastadora: su hija estaba tendida en el suelo, cubierta de sangre y en estado crítico. “La vi tirada, ensangrentada, de costado. Fue una imagen imposible de olvidar”, relató.
Junto con el personal de emergencias, Ricardo ayudó a trasladar a Luna hacia el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, uno de los principales centros pediátricos de Rosario. Pese a los esfuerzos médicos, la gravedad de la lesión resultó irreversible.
La muerte de la pequeña generó un profundo dolor, pero también controversia en torno a la versión oficial inicial. Ricardo cuestionó públicamente la teoría de que su hija cayó por haberse pisado los cordones.
“Yo mismo la cargué en la camilla y sus cordones estaban perfectamente atados, con doble nudo, tal como se los había puesto”, aseguró.