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Por qué es correcto decir que las mujeres trabajan más que los varones

Ignacio Ferreiro
por Ignacio Ferreiro |
Por qué es correcto decir que las mujeres trabajan más que los varones

Qué pasó. Las mujeres no solo se ven más afectadas por el desempleo, sino que además tienen una mayor participación en tareas que no tienen reconocimiento económico ni social. Esta situación de desigualdad se profundiza entre los habitantes del conurbano bonaerense, según los datos publicados por el Observatorio de la Deuda Social Argentino (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Qué pasa en el mundo del empleo remunerado. Los datos del ODSA coinciden con los del INDEC: las tasas de actividad y empleo son más altas en los varones, con brechas superiores al 60%. En la desocupación, la relación se invierte: es mayor el porcentaje de desocupadas que el de desocupados.

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Las encuestas de ODSA también incluyeron preguntas sobre trabajo no remunerado, o sea, aquellas tareas tan necesarias para la economía como el empleo pero que no tienen reconocimiento social ni remuneración económica.

Qué pasa en el hogar. Menos de la mitad de los varones del país hacen trabajo no remunerado, mientras que en las mujeres esa tasa sube al 86,3%. En el conurbano, la brecha se profundiza: 40,3% varones realizan estas tareas, mientras que en las mujeres la tasa sube a 91%.

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Esto permite juntar las tasas de actividad en el mercado laboral con las del trabajo no remunerado. Así surge la tasa de actividad integrada, o sea, la porción de población mayor a 18 años que trabaja de manera remunerada o no, o aquella que busca trabajo. Esto permite ver que las mujeres participan más que lo varones en el proceso general de reproducción social, ya que la tasa de las mujeres siempre es mayor.

"Cuando se mira la tasa de actividad, no se está haciendo referencia al procesos general, sino solo al mercado laboral. Las tareas domésticas cumplen un rol fundamental, son trabajo y producen un valor". "Cuando se mira la tasa de actividad, no se está haciendo referencia al procesos general, sino solo al mercado laboral. Las tareas domésticas cumplen un rol fundamental, son trabajo y producen un valor".

Agustín Salvia, coordinador del estudio

Al excluir a quienes buscan pero no tienen trabajo, quedan aquellos que realizan doble jornada: después del trabajo remunerado se dedican al trabajo no remunerado. Allí, una vez más, las mujeres tienen una participación superior. De hecho, casi todas las mujeres que trabajan realizan una segunda jornada no remunerada. En cambio, menos de la mitad de los varones que trabajan dedican tiempo a tareas no remuneradas.

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"Para decirlo de manera simple: Las mujeres tienden a trabajar más que los varones. Esto contradice aquella mirada que sostiene que algunos sectores sociales no participan de la economía productiva o que los tildan de "vagos, planeros". La intensa participación de la mujer en trabajos no remunerados son un subsidio a la reproducción social". "Para decirlo de manera simple: Las mujeres tienden a trabajar más que los varones. Esto contradice aquella mirada que sostiene que algunos sectores sociales no participan de la economía productiva o que los tildan de "vagos, planeros". La intensa participación de la mujer en trabajos no remunerados son un subsidio a la reproducción social".

Agustín Salvia, coordinador del estudio

Cómo se arma el dato. Las encuestas se realizaron en 2017 y 2018 y toman en cuenta solo a mayores de edad.

Qué tipos de tareas hace cada uno. El trabajo no remunerado fue subdividido por el ODSA en tres categorías:

  • Trabajo intensivo: limpieza, lavado, planchado o cocinar. Está referido a tareas obligatorias y, en general, diarias.
  • Trabajo ocasional: realizar compras, mandados, arreglos y jardinería.
  • Trabajo de cuidado: el cuidado de niños, mayores o adultos dentro del hogar.
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Hecha la división, se puede ver que las mujeres triplican la participación de los varones en las tareas intensivas, mientras que la cuestión es pareja en las ocasionales. Finalmente, la participación femenina duplica la masculina en las tareas de cuidado. Como siempre, las brechas entre sexos son mayores para los habitantes del conurbano.

Qué pasa con las nuevas generaciones. "Uno podría pensar que las brechas disminuirían con un cambio cultural por parte de las nuevas generaciones, que los varones jóvenes participen aún más en estas tareas, pero en esta información no lo vemos", sostuvo Cecilia Tinoboras, una de las autoras del informe.

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Efectivamente, en los jóvenes de 18 a 34 años, la tasa de trabajo no remunerado de los varones es menor que entre los mayores. Esto, a su vez, significa que la relación entre madres e hijos o hijas es desigual: "Si bien el estudio no fue pensado metodológicamente con ese enfoque, hay una alta probabilidad de que, para la mujer adulta, una mujer joven signifique alguien con quien compartir las tareas. Al menos cubre ese rol mucho más que un varón joven", sostuvo Salvia.

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A mayor trabajo no remunerado, peor calidad de vida

Esta entrega de trabajo no reconocida tiene una contrapartida en el bienestar subjetivo. Esto quiere decir que las mujeres se sienten peor que los varones, para lo que el grupo de investigación se basó en tres indicadores:

  • el indicador de malestar psicológico es producto de un test sobre síntomas de ansiedad o depresión.
  • El déficit de sentimiento de felicidad es un indicador de autopercepción, o sea, cuando las mismas personas encuestadas se sienten poco o nada felices
  • el déficit de proyectos personales es un indicador de personas que sienten que no pueden salir del día a día. También es de autopercepción.
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"Históricamente, estos análisis de bienestar subjetiva han devuelto más déficits en las mujeres, algo así como que las mujeres se sienten peor que los varones", sostuvo Tinoboras. Sin embargo, los investigadores destacaron que, al ver los resultados de la investigación, es notable cómo el malestar se reduce cuando solo se realiza trabajo remunerado.

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En particular, las mujeres que solo realizan trabajo remunerado muestran un mayor bienestar que los varones de esa misma condición, mientras que esa tendencia se invierte cuando se trata únicamente del trabajo no remunerado.

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Qué pasa con los que hacen doble jornada. En los tres indicadores se muestra el mismo patrón: aquellos que trabajan en ambos roles sufren menos que los que solo tienen tareas no remuneradas. Para los investigadores, esto muestra que el trabajo tiene un rol protector o curativo: "Es muy fuerte desde el punto de vista sanitario. Algo así como que no habría que recomendar ansiolíticos, sino trabajo", sostuvo Salvia.

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