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Los dulces típicos de navidad que no pueden faltar en la mesa

19 de diciembre de 2019 - 12:00
Los dulces típicos de navidad que no pueden faltar en la mesa

“Blanca navidad”, “Dulce navidad”, no son denominaciones casuales para referirse a estas fiestas. Los dulces son típicos de la navidad y se disfrutan con mayor detenimiento en esta época del año tan especial.

Algunos dulces típicos de navidad se consiguen en almacenes, y otros no se pueden comprar y se deben elaborar artesanalmente. Ésa es, en parte, la gracia de esta festividad. Poder compartir, brindar algo casero y retomar los valores del hogar, alejados del consumo y el materialismo excesivos.

A continuación, algunas ideas de dulces típicos de navidad que no pueden faltar en la mesa y que es muy simple conseguir y elaborar. El momento de deleitar estos mágicos sabores llegó y faltan pocos días para vivirlo.

El tradicional pan dulce

¿Con frutas? ¿Con chips de chocolate? ¿Sin nada? Comienzan las internas familiares por decidir el relleno del típico pan dulce, pero lo que no se discute es su protagonismo en la mesa de azucarados de la navidad.

Su origen no se conoce con completa exactitud. Pero muchos aseguran que la historia del pan dulce (o también conocido como Panettone) se remonta al siglo XV en icónico país de Italia, más precisamente en la glamorosa ciudad de Milán.

Según relata una de las leyendas más conocidas, el primer Panettone surgió una Nochebuena en la corte de Ludovico El Moro, señor de Milán, por un hecho fortuito absolutamente inesperado y sorprendente.

A los cocineros se les había quemado el postre y a Antonio, uno de los ayudantes de cocina, se le ocurrió amasar un pan dulce con fruta confitada y manteca para salvar el banquete del duque y no ser castigado. Nunca había realizado esa receta, pero fue tal el éxito que tuvo que Ludovico decidió llamarlo "Pan de Toni" en su honor.

En Argentina, el pan dulce no puede faltar. Es el favorito de familias enteras y se transmite de generación en generación. Nuevas versiones rellenas con dulce de leche o crema de nutella llegan al mercado para darle un giro inesperado a este clásico.

Las frutas secas

El reino de las frutas, en general, representan la prosperidad, el bienestar económico, la abundancia en la mesa y el alimento. Es por eso que se recomienda colgar algunos adornos de peras o manzanas en el arbolito para retomar este concepto y pedir estos valores como deseos.

Las frutas secas simbolizan todo eso. Se consumen de forma rápida, sencilla, sin ensuciar, y tienen un costo accesible. Nueces, avellanas, pasas de uva, almendras y castañas, son algunas de las opciones entre las cuales se puede elegir.

Como toque especial y artesanal, se les puede dar un giro distinto en casa. Por ejemplo, bañar estas frutas en chocolate amargo, rellenarlas con dulce de leche o membrillo casero, o espolvorearse sobre el postre húmedo o alguna preparación seca como tartas o budines de manteca.

¿Un plus extra? Tienen bajas calorías, hacen bien a la circulación y el correcto funcionamiento del organismo, y aportan mucha saciedad. De todas formas, es aconsejable no abusar para no ocasionar daños en los dientes.

Los bastoncitos azucarados

Los famosos bastones de azúcar (que suelen ser de color blanco y rojo) son esos palitos verticales con curvas hacia el final. Se mastican produciendo un efecto crocante y delicioso en el paladar.

Se pueden colgar en el arbolito como símbolo de prosperidad y deseo de reducir los conflictos, enredos y complicaciones en la vida cotidiana.

Si bien son de origen estadounidense y no forman parte del colectivo tradicional argentino, en las mesas del país se han transformado en una nueva costumbre, como también en una decoración comestible muy divertida, colorida y llamativa.

Se consiguen en tiendas o se pueden elaborar de forma muy sencilla ya que solo llevan azúcar, colorantes, y un almíbar de fruta a elección.

Muffins y cupcakes con motivo navideño

Los muffins y cupcakes (o mini tortas en taza), también encuentran su origen en los Estados Unidos, pero se han transformado en clásicos de todos los países del mundo. Hacerlos tiene su ciencia pero para quienes tienen ciertas habilidades en la cocina resulta una tarea muy simple.

Lo divertido de los muffins es que se puede jugar muchísimo con su decoración y con la variedad de sus rellenos. Son infinitas las opciones que se encuentran en los portales de recetas, por lo que se puede adaptar al gusto y deseo de los comensales el sabor elegido.

Con una base de masa de vainillas o cacao, el relleno puede ser de pasta de café, dulce de leche, dulce de frutas, y puede contener frutas secas, trozos de chocolate, o pasta de maní. El glaseado puede ser de almíbar y azúcar, o de la famosa “buttercream” o crema de manteca que se hace con esencia de vainilla.

¿El detalle? Pensar en la decoración. Sobre la superficie de la cúpula de cada muffin se puede colocar colorante rojo y verde, pegar estrellas doradas, o escribir en una crema plateada el nombre de cada dueño con una manga. Existen libros enteros dedicados a las combinaciones de recetas para muffins de navidad por lo que no será difícil copiar buenas ideas.

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