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Renée Carranza y su hija Ximena, de 13 años, la primera en anotarse para usar la copa.
La copa menstrual se volvió cada vez más popular en el mundo. Son recipientes -la mayoría de silicona hipoalergénica- que tienen una vida útil de hasta 10 años.
Las hijas más grandes de Renée también están interesadas: "dura 8 horas, es muy práctica y la quieren probar". "Son escasos los recursos, no se puede pagar tanto en toallitas. Yo ya hablé con varias nenas y sus mamás. Y tengo varias interesadas."
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Las copas menstruales se volvieron cada vez más populares en el mundo. tienen una vida útil de hasta 10 años, respetan el medioambiente y la salud de las mujeres.
Mamá sabe bien
El primer día de su ciclo Ximena casi nunca va a al escuela. "Tiene miedo a mancharse y le da vergüenza", explica Renée. "Les pasa a muchas chicas que sus mamás no pueden pagarlas, entonces las hijas no salen de la casa".
Los productos de gestión menstrual tributan un IVA del 21%, a diferencia de otros productos considerados de necesidad básica. Según análisis de la organización Economía Femini(s)ta, en nuestro país hay al menos una persona de entre 13 y 50 años que menstrúa en casi 6 de cada 10 hogares.
"¿Cuánto tienen que comprar por mes? En mi casa somos 4 mujeres. Además de Ximena estamos mis hijas de 17, de 20 y yo", dice la enfermera. Renée paga unos 150 pesos por paquete de toallitas. Su cálculo da unos tres mil pesos al mes en esos productos. Además tiene que ir a compararlas a San Luis capital. "Acá venden solo las más económicas, esas no nos sirven".
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Ximena López acaba de cumplir 13 años. Es la hija menor de Renée y ya se anotó para probar la copa menstrual.
El manejo biosustentable de la menstruación es un tema presente en los cuerpos y cabezas de las mujeres. Según los últimos datos de Economía Femini(s)ta de mayo 2020, la Argentina produce cada año unas 13.200 toneladas de residuos menstruales descartables. Se desechan como basura sanitaria y tardan entre 500 y 800 años en biodegradarse.
El programa puntano les entregará la copa como el punto de llegada. Antes tendrán cuatro meses de acompañamiento con encuentros de formación de la comunidad, entre ellas las replicadoras y "circuladoras" como Renée, que se encargarán de la implementación. "Acá, en general, la basura se quema y eso es muy contaminante. Así también vamos a ayudar al planeta", dice la enfermera.
Además habrá "capacitación y sensibilización con el tema en espacios de educación y salud con las familias, las niñas y adolescentes", explica Mazzina. Un tercer paso es la entrega de copas y toallitas reutilizables a quienes quieran probarlas. "La idea es fomentar el uso de productos de gestión menstrual sostenible y sustentable como alternativa respetuosa con el medioambiente". Quienes las reciban tendrán a diario acompañamiento y seguimiento "para ellas y el círculo familiar: queremos llegar a las mamás, las tías, las abuelas".
Bajo la lógica de ir "de la periferia al centro", empezarán por un departamento alejado de la capital: Belgrano, donde está La Caleta. En total buscan alcanzar a unas 50 mil chicas.
Mayo soberano, desde la escuela
Mayo es el mes de la salud menstrual porque el 28 se conmemora el Dia Internacional de la Higiene Menstrual. "Acá nos sentimos más cercanas a los conceptos de salud, soberanía menstrual. Creemos en el poder de las palabras para disolver los tabués. Higiene refiere al aseo, la pulcritud, presupone que el sangrado es sucio, debe ocultarse o generar vergüenza", dicen desde Me Luna, la empresa de emprendedoras que provee las copas y parte del asesoramiento al programa.
En este mes Renée obtuvo el aval del director del Centro Educativo Nº7 -la técnica que es el secundario del pueblo- quien le allanó el camino para acercarse a las estudiantes y sus familias. "Tengo vía libre para ir a hablar con las mamás y las chicas. Estamos viendo cómo hacer porque hay algunos aislados que están con modalidad virtual".
Como parte de la comunidad, la enfermera les acercará la propuesta. Cambiar hábitos no es tan fácil: las amigas de Ximena aún no se animaron. Este fin de semana visita por primera vez las once casas de un grupo de chicas de la técnica de La Caleta.
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Renée Carranza y su hija Ximena, de 13 años, la primera en anotarse para usar la copa menstrual.