En medio de gritos que buscaban llevarle calma a Graciela, ella afirmó: "Espero justicia y que haya una ley que ampare a las familias. Es triste ir a reconocer a mi hijo. Lo mandé de lo mejor, y que me llamen por teléfono y que me digan 'tu hijo falleció', no se lo merece nadie".
"Cuando me dijeron la noticia, el mundo se me terminó, pero debo ser fuerte para que no le suceda a otro chico", continuó la mujer que se encontraba acompañada por el padre, Silvino Báez, y la novia del joven, Julieta Rossi.
Entre lágrimas y casi a los gritos, Graciela continuó: "Mi hijo era servicial, amaba a la vida y nos amaba a nosotros. El país está conmigo porque Fer se merece justicia. Él me lo pide. Él me ayudó a estar con ustedes. Él era mi ángel del cielo, mi vida, mi todo".