Mayra, la hija de Magdalena Legizamón, la mujer a la que le amputaron la pierna equivocada, contó que un cirujano vascular le dijo que ni siquiera era necesaria la amputación. Es decir, no sólo el equipo médico operó el miembro equivocado, sino que esa mujer ni siquiera debió haber estado en el quirófano en primer lugar.
