La ferretería "La Norma" se inauguró en 1952, en Lanús, de la mano de Antonio Tosatto, papá de Norma. Con tantos años en el barrio, se convirtió en un local de referencia en el rubro.
“Como antiguamente no te leían cuentos, no teníamos celulares ni televisores, lo único que hacíamos era jugar con las cosas que teníamos alrededor, en mi caso cables, clavos, caños y tornillos. Era lo que había en el negocio y no había otra cosa para jugar. En ese entonces, los padres, antes de comprar juguetes, compraban la mercadería que necesitaban para trabajar. Era muy duro el comienzo en ese entonces”, contó Norma entre lágrimas de emoción.
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La ferretería "La Norma" se inauguró en 1952 en Lanús, cuando Antonio Tosatto, papá de Norma, era el dueño. (Foto: Agustina Kraus)
La ferretería como estilo de vida
Sobre su infancia, Norma recordó que fue hasta sexto grado porque su papá le dijo "'vas a seguir estudiando o vamos a estar en el negocio' y yo le dije 'quiero estar en el negocio'. A mí me encantaba estar acá. Yo venía del colegio, me sacaba el guardapolvo y me ponía a trabajar. Mi papá me enseñaba a poner la mercadería en su lugar y me decía 'esto se llama así y se coloca de esta manera'. Ese aprendizaje fue tan excelente, tan bueno, y no te lo da cualquier colegio, sino que te lo da la experiencia".
“Yo me fui haciendo de chiquita y empece a querer el negocio. Nunca me separe de él. Cuando me casé, me fui a vivir enfrente, pero al local siempre seguí viniendo a trabajar porque estaban mi papá y mi hermano, siempre trabajamos juntos. No teníamos vacaciones, antes era trabajar, trabajar y trabajar y me quedó esa costumbre”, dijo la abuela, que hoy también disfruta de sus cuatro nietos.
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Como muchos negocios de barrio, su ferretería es conocida por todos los vecinos de su zona, con quienes tiene un trato muy cordial y, sobre todo, personal.
“Mis papás fueron falleciendo, mi hermano también y quedé a cargo del negocio”, dijo Norma, que actualmente está sola en el mostrador del local. “Esta es una ferretería chiquita, entonces con cada cliente que viene es una historia distinta. Nos preguntamos cómo nos sentimos, cómo estamos o cómo están los hijos. Es muy agradable estar en el negocio. Hacemos terapia cada vez que vienen a comprar”, agregó.
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"Es muy agradable estar en el negocio. Hacemos terapia cada vez que vienen a comprar”, sostuvo Norma (Foto: Agustina Kraus)
Al ser consultada sobre su rutina, explicó que trabaja todos los días, incluyendo los feriados, a doble turno. Sin embargo, por la única razón que cierra es si sus nietos la invitan a almorzar o merendar.
“Estoy en el negocio al 100%, excepto que mis nietos me inviten a comer o merendar. Entonces, nos vamos a comer y después vengo y sigo con el negocio, pero primero están mis nietos y mis hijos, que son más importantes. Tengo una vida tranquila. Al ser un negocio de barrio no siempre hay gente y tengo flexibilidad de cerrar al mediodía”, sostuvo la abuela. En relación con los tiempos libres de la jornada, Norma contó que los usa para acomodar la mercadería, limpiar las vidrieras y jugar con sus queridos perros.
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Norma con dos de sus nietos, el día que el local cumplia 70 años. (Foto: Agustina Kraus)
En otro tramo, Norma reveló cómo fue lucha contra el machismo, sobre todo teniendo en cuenta que el de la ferretería suele ser un oficio ligado históricamente a los hombres: "Cuando yo tenía 15 años y atendía el negocio, venían a comprar hombres que pedían por mi papá. Él me decía: ‘Andá a buscar tal cosa’. Yo iba y lo traía, y la gente se me quedaba mirando extrañada, ya que no era normal que una niña entendiera de medidas, de caños y de pulgadas. Pero como yo empecé de tan chiquita, me resultaba muy fácil. Me daba bronca que no me valoraran y me dijeran que no podría atenderlos", recordó.
Por ese motivo, Norma admitió que celebra los cambios que la sociedad fue experimentando en estos últimos años: “Ahora es maravilloso porque estamos todos iguales. Las mujeres manejan las máquinas, los rodillos y todas las herramientas. No solo los hombres, como antes”.
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Sobre el machismo sostuvo: "me daba bronca que no me valoraran y me dijeran que no podría atenderlos” (Foto: Agustina Kraus)
El posteo de la nieta de Norma que conmovió a las redes
"El 1º de mayo este negocio cumple 70 años. Vení a tomar una copita de champagne", decía un cartel que se encontraba colgado en la ferretería. La autoria fue su nieta Agustina, quién compartió el mensaje en las redes sociales. “Mi abuela puso cartelitos y compró champagne porque hoy hace 70 años abrió su ferretería. Si no va nadie, me lastimo”, escribió y, en un par de horas, su tuit se viralizó, llegando a cientos de vecinos que no dudaron en acercarse a celebrar.
Sobre lo sucedido, Norma recordó cómo surgió la idea del cartel: “Se me ocurrió poner un cartelito para que todos los clientes vinieran el 1 de mayo porque la ferretería se fundó el 1 de mayo de 1952. Para esto compré sandwichitos de miga, bombones y champagne”.
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El cartel que Norma colgó en su local en su 70 aniversario (Foto: Agustina Kraus)
"Mi nieta vio que yo estaba comprando tantas cosas y le comentó a la mamá, preocupada, qué pasaría si el 1 de mayo no venía nadie, y fue así como lo compartió en Twitter", recordó.
Luego de lo sucedido, a Norma se le llenó el local de gente y recibió llamados de todos lados. “Ese día vinieron todos a felicitarme y me trajeron regalos. Tuve una emoción maravillosa. Mi historia se viralizó de tal manera que me llamaron de Uruguay, España y hasta de Canadá”, contó.
"Eso me sirvió para ver el cariño y afecto que me tiene la gente", cerró Norma, otra vez sin poder dejar de emocionarse.