En su gran mayoría eran trabajadores que se dirigían a la fábricas y a frigoríficos de la zona. Las crónicas de la época decían que era conocido como el tranvía de los trabajadores. "Siniestra trampa de la muerte", describió la revista Caras y Caretas.
Muchos de los pasajeros iban dormidos con sus cabezas apoyadas en las ventanillas. Como ya no podían subir más personas, el motorman decidió no detenerse en las últimas paradas. Pero cuando el tranvía estaba próximo a pasar por el Riachuelo, Vescio fue testigo del horror y vio que el puente que debían cruzar comenzaba a levantarse con detenimiento.
¿Habrá sido la niebla la causante de que el motorman italiano no viera la luz que lo obligaba a detenerse?
De acuerdo a las pericias, el conductor intentó frenar. Si en ese momento, Vescio hubiese interrumpido el suministro electrico, el tranvía se hubiese detenido. Pero nada de eso sucedió.
El reloj marcaba las 6.15 de la mañana.
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El motorman Juan Vescio tenía cuatro hijos y a su mujer embarazada. (Foto: Caras y Caretas)
El tranvía se acercó a toda velocidad al puente Bosch
Con el fin de ser utilizado para el paso de tranvías, el puente Bosch fue construido en julio de 1908.
Manuel José Rodríguez, un español de 68 años, era el encargado de activar la elevación del tramo del puente y eso fue lo que hizo esa mañana, para permitir el paso de la chata petrolera Itaca II.
Accionó un interruptor de vital importancia. Ese interruptor prendía una luz que indicaba al tranvía que debía detenerse. Manuel hizo todo con la seguridad sin saber que aquella mañana las cosas saldrían de la peor manera.
El tranvía se acercaba a toda velocidad hacía el puente que no paraba de elevarse. Cuando lo vio, desde su garita, Rodríguez gritaba y gesticulaba. Bajó corriendo de su puesto. Nadie quería ser testigo de una escena en la que había gritos y más gritos. Muchos transeúntes se tiraron a las aguas para tratar de ayudar a los pasajeros.
"Me asomé por la ventana de mi garita y vi, entre la niebla, las luces de las ventanillas de un vehículo que acababa de entrar al puente. El conductor no podía escucharme; tampoco tenía tiempo ya de frenar. Bajé de la garita y me encontré con otras personas que también habían presenciado la escena y empezamos a pensar cómo diablos podríamos sacar a esa gente de allí dentro", recordó Rodríguez.
Dos o tres personas que iban colgadas del estribo alcanzaron a tirarse a la calle segundos antes de que el tranvía cayera a las aguas del Riachuelo. En ese momento se apagaron los chirridos de las ruedas y se sintió el ruido del impacto con el agua.
Remigio Benadasi, uno de los cinco sobrevivientes, relató a Crítica: "Vi las luces rojas de peligro y me extrañó que no se detuviera. Sentí una sensación parecida a la de los ascensores que bajan rápido y me encontré en el agua. Todavía no me explico cómo salí del tranvía. Sin saber nadar, estuve chapoteando un rato hasta que me sacaron".
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El tranvía quedó en el fondo del Riachuelo.
El tranvía quedó en el fondo del Riachuelo.
Las tareas de rescate y cómo lograron sacar el tranvía
Las tareas de rescate estuvieron a cargo del personal policial y de buzos del ministerio de Obras Públicas. A todos los conmovió la noticia de que entre los fallecidos había un niño trabajador de 14 años.
Los sobrevivientes fueron cuatro hombres y una mujer. El último cuerpo que los bomberos rescataron fue el del mismo motorman.
Al tranvía lo pudieron sacar del agua al día siguiente. Se constató que el acelerador estaba trabado y los frenos muy desgastados. La magnitud del accidente hizo que por entonces el intendente de Avellaneda, Alberto Barceló, se acercara hasta el puente. Su par porteño, José Luis Cantilo, también se mostró apenado por la situación y estuvo presente. Mientras que el presidente Hipólito Yrigoyen decretó duelo nacional.
Los restos de los fallecidos fueron enterrados en el cementerio de Avellaneda, donde viajó una multitud para despedirlos.
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El rescate de las víctimas. (Foto: Caras y Caretas)
Muchos acusaron de impericias al motorman pero el juez de la causa, luego de comprobar que en el cuerpo del hombre no había alcohol, determinó que se trató de una falla mecánica, ya que el comando que accionaba el freno no funcionaba. El juez también liberó al encargado de la garita.
La responsabilidad fue compartida: hubo negligencia de la empresa propietaria y ausencia de control por parte del Estado. Las indemnizaciones por el accidente tardaron más de 10 años en abonarse a las familias.
Cuando el tranvía 75 de la línea 105 fue retirado de las profundidades del Riachuelo, le reemplazaron los motores eléctricos, le cambiaron el número de interno y volvió a circular hasta entrada la década del 40.