¿Dónde están los volcanes más peligrosos de la Argentina?
Tener una gran cantidad de volcanes no significa necesariamente que una provincia sea la que presenta el mayor riesgo volcánico. De hecho, el propio SEGEMAR establece una diferencia entre la cantidad de sistemas volcánicos, su peligrosidad, la exposición de la población y el riesgo relativo.
De acuerdo con la evaluación actualizada del organismo, el sistema volcánico andino con mayor índice de peligrosidad es el Complejo Volcánico Planchón-Peteroa, seguido por los complejos Laguna del Maule y Cerro Blanco y por los volcanes Copahue, Tupungatito y Lanín.
A nivel provincial, Mendoza es la jurisdicción que presenta los volcanes con mayor índice de peligrosidad, seguida por Neuquén. Esto significa que la provincia que tiene más volcanes no es necesariamente la que concentra los sistemas volcánicos más peligrosos.
Entre los sistemas incluidos en la categoría de riesgo volcánico relativo muy alto aparecen:
- Complejo Volcánico Planchón-Peteroa.
- Complejo Volcánico Copahue.
- Volcán Tupungatito.
- Volcán Lanín.
- Complejo Volcánico Laguna del Maule.
- Complejo Volcánico Cerro Blanco.
El SEGEMAR explica que este grupo combina índices de peligrosidad y exposición altos o muy altos, además de otros factores vinculados con la actividad volcánica y el riesgo para la aviación.
El organismo también destaca que Cerro Blanco y Laguna del Maule registran erupciones postglaciales y holocenas de magnitud considerable, con índices de explosividad volcánica (IEV) iguales o superiores a 5.
El caso particular de Catamarca
Aunque Catamarca encabeza el ranking por cantidad de volcanes activos y potencialmente activos, buena parte de esos sistemas aparece en los niveles inferiores del ranking de riesgo relativo.
El listado oficial incluye dentro de los sistemas de riesgo bajo a Cueros de Purulla, Ojos del Salado, El Fraile, El Cóndor, Tres Cruces, Infiernillo, Cordón del Azufre, Falso Azufre, Bayo Gorbea y Laguna Blanca. En esta categoría, el SEGEMAR señala que la mayoría de los volcanes son considerados potencialmente activos.
En la categoría de riesgo muy bajo figuran, entre otros, Peinado, Aracar, Tipas, Antofagasta de la Sierra, Sierra Nevada e Incahuasi. El organismo indica que todos los sistemas de este grupo son catalogados como potencialmente activos y no cuentan con certeza de actividad holocena.
Uno de los casos que requiere especial atención dentro de Catamarca es el Complejo Volcánico Cerro Blanco, que el SEGEMAR ubica dentro del grupo de riesgo volcánico relativo muy alto. El organismo señala que este complejo presenta registros de deformación, desgasificación y actividad sísmica, aunque esta última estaría vinculada con actividad tectónica en fallas situadas al norte del complejo.
Por eso, la presencia de numerosos volcanes en Catamarca no implica que exista actualmente una situación de emergencia volcánica. El propio ranking aclara que la evaluación de riesgo es dinámica y puede modificarse a partir de nuevos conocimientos geológicos, cambios en la actividad de los sistemas magmáticos o modificaciones en las condiciones socioeconómicas de las áreas próximas.
La actividad sísmica volvió a poner la región bajo la lupa
La importancia de estos datos se entiende mejor en el contexto tectónico de los Andes, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. El propio SEGEMAR señala que la actividad volcánica argentina está vinculada con distintos ambientes tectónicos y que el sector continental está expuesto a erupciones de volcanes del arco volcánico andino ubicados tanto en Argentina como en Chile.
Durante los últimos meses se registraron distintos movimientos sísmicos importantes en la región. El 25 de mayo de 2026, un terremoto de magnitud 6,9 sacudió el norte de Chile, en las cercanías de Calama, en la región de Antofagasta. El movimiento tuvo una profundidad aproximada de 109 kilómetros y provocó interrupciones temporales de servicios y operaciones mineras, aunque no se reportaron víctimas ni daños importantes.
Más recientemente, en julio, dos sismos afectaron la región central de Perú, en el departamento de Junín. El Instituto Geofísico del Perú informó eventos de magnitud 5,1 y 3,7, mientras que reportes iniciales de otros organismos habían estimado una magnitud mayor para el primero. Los movimientos provocaron víctimas, daños en viviendas y deslizamientos.
Argentina también mantiene actividad sísmica permanente. Los registros del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) muestran movimientos registrados en provincias cordilleranas como San Juan, Mendoza, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy, entre otras.
¿Los terremotos pueden provocar una erupción?
La existencia de terremotos y volcanes en una misma región no significa que cada sismo pueda desencadenar una erupción. Ambos fenómenos están relacionados con la dinámica tectónica de los Andes, pero no existe una relación automática entre un terremoto y una eventual erupción volcánica.
De hecho, el SEGEMAR explica que el análisis de peligrosidad volcánica considera múltiples variables, entre ellas el tipo de volcán, la magnitud y recurrencia de las erupciones, los registros geológicos de actividad y las señales de unrest, término utilizado para describir cambios en el comportamiento de un sistema volcánico que pueden o no evolucionar hacia una erupción.
Por eso, la sucesión de terremotos registrados recientemente en distintos países sudamericanos no permite afirmar que exista una inminente activación de los volcanes argentinos. La vigilancia volcánica se realiza mediante el seguimiento de señales específicas de cada sistema.