Las imágenes difundidas por los equipos de emergencia mostraron las explosiones iluminando las nubes durante la noche y el material incandescente desplazándose por las laderas del estratovolcán, que tiene 3.763 metros de altura.
Qué significa la alerta naranja declarada en Guatemala
La alerta naranja representa un nivel de peligro previo a la emergencia máxima, identificada con el color rojo. Su declaración permite movilizar equipos nacionales, activar protocolos de respuesta y preparar nuevas evacuaciones en caso de que la actividad volcánica continúe aumentando.
La Conred pidió a la población cercana que no espere necesariamente una orden formal cuando las condiciones representen un riesgo inmediato. “Si se ordena una evacuación o las condiciones representan un riesgo para su vida, aplique el principio de autoevacuación”, señalaron las autoridades en sus mensajes preventivos.
También recomendaron evitar las barrancas y las zonas de descenso de material, revisar los planes familiares de emergencia y preparar la denominada “Mochila de las 72 horas”, con agua, alimentos, medicamentos, documentación, linternas y elementos básicos para una evacuación.
Cerraron una ruta por el descenso de material volcánico
Como parte del operativo, las autoridades cerraron preventivamente la Ruta Nacional 14, que bordea el volcán y conecta la costa sur con Antigua Guatemala, uno de los principales destinos turísticos del país.
La interrupción se dispuso debido al riesgo generado por el descenso de flujos piroclásticos y material incandescente. Estos fenómenos están compuestos por gases, ceniza y fragmentos de roca a altas temperaturas que pueden desplazarse con enorme velocidad y resultar letales para las personas que se encuentren en su recorrido.
Equipos de emergencia, bomberos, policías y personal de protección civil fueron desplegados en las comunidades cercanas para controlar los accesos, asistir a las familias evacuadas y monitorear la evolución del volcán.
Suspendieron las clases en las zonas cercanas
El Ministerio de Educación guatemalteco ordenó la suspensión de las clases presenciales en comunidades de municipios próximos al volcán como medida preventiva.
La decisión busca evitar los desplazamientos de estudiantes y docentes en zonas que pueden quedar alcanzadas por la caída de ceniza, el cierre de carreteras o una eventual ampliación de las evacuaciones.
La ceniza volcánica también puede afectar los ojos y las vías respiratorias, contaminar depósitos de agua y reducir considerablemente la visibilidad en las rutas.
Por ese motivo, las autoridades aconsejaron utilizar mascarillas, proteger los alimentos, cubrir los recipientes con agua y evitar barrer la ceniza en seco para impedir que vuelva a quedar suspendida en el aire. Estas recomendaciones ya forman parte de los protocolos habituales de la Conred ante episodios de caída de partículas volcánicas.
Las columnas de ceniza y el impacto sobre el aeropuerto
Los reportes iniciales indicaron que las columnas de gases y ceniza alcanzaron alturas cercanas o superiores a los 6.000 metros sobre el nivel del mar, con dispersión hacia distintas comunidades ubicadas alrededor del complejo volcánico.
Por el momento, las autoridades no informaron afectaciones significativas en el aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala. Sin embargo, el Insivumeh mantiene comunicación con las autoridades de aviación civil debido a que la ceniza puede representar un serio riesgo para los motores de los aviones.
En episodios recientes, el organismo ya había advertido que la ceniza del volcán de Fuego podía desplazarse decenas de kilómetros según la dirección y la velocidad del viento.
Dónde está ubicado el volcán de Fuego
El volcán de Fuego se encuentra entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez. Es uno de los tres volcanes activos de Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito.
Se trata de un estratovolcán caracterizado por registrar explosiones frecuentes, emisión de ceniza, avalanchas de material incandescente y flujos de lava. La parte más alta del macizo casi no presenta vegetación debido a su actividad constante.
Durante julio, la Conred había registrado períodos con entre cinco y doce explosiones por hora, algunas moderadas o fuertes, además del descenso de material por las barrancas Seca, Ceniza, Las Lajas, Taniluyá y otras cercanas al cráter.
El antecedente de la devastadora erupción de 2018
El volcán de Fuego protagonizó el 3 de junio de 2018 una de las tragedias naturales más graves de la historia reciente de Guatemala.
Una violenta fase eruptiva generó flujos piroclásticos que sepultaron comunidades enteras, principalmente en el departamento de Escuintla. Investigaciones difundidas por el Insivumeh sitúan el saldo en 169 muertos, 256 desaparecidos y cerca de 13.000 personas desplazadas de manera permanente.
Aquella tragedia obligó a reforzar los sistemas de monitoreo sísmico y acústico, las rutas de evacuación y los mecanismos de comunicación con los pobladores que viven en los alrededores del volcán.