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El llamado que arruinó el crimen perfecto de Nicolás Gil Pereg

El llamado que arruinó el crimen perfecto de Nicolás Gil Pereg
Detenido_En_Mendoza

El asesinato de las hermanas israelíes pudo haber sido el crimen perfecto, pero un llamado que hizo una de las mujeres entorpeció los planes que tenía Nicolás Gil Pereg, hijo y sobrino de las víctimas.

Los investigadores cada vez tienen menos dudas que Nicolás Gil Pereg habría premeditado el homicidio de su madre Pyrhia Sarusi, y de su tía, Lily Pereg, tiempo antes que llegaran a Mendoza, el 11 de enero pasado.

Ese día, las hermanas llegaron a la provincia y se instalaron en un departamento de calle España, a pocos metros de la Peatonal Sarmiento, en pleno centro, donde dejaron sus pertenencias.

Antes de encontrarse con Nicolás Gil Pereg, su madre, quien trabajaba para el Estado de Israel, avisó que habían llegado bien y que se iban a encontrar con su hijo más tarde, a quien le trajeron un bolso lleno de ropa nueva.

Ese llamado fue el que habría complicado los planes del extraño israelí, que hacía 12 años que vivía en Mendoza.

Gil Pereg tenía un pasaje para el domingo para regresar a su país, pero cómo iba a hacerlo, si su madre había avisado sobre el encuentro que tendría con él.

Por esto, debió cambiar su estrategia rápidamente, por lo que decidió quedarse y hacer la denuncia por la desaparición de las mujeres.

En su declaración, su relato fue completamente coherente respecto a dónde se había encontrado con ellas, que habían ido a su casa de Guaymallén, ya que esos movimientos quedaron registrados en las cámaras de seguridad de la zona.

Su torpeza estuvo al decir que, en horas de la noche, las había acompañado hasta una parada de colectivo en las inmediaciones del cementerio de Guaymallén, y que se fue sin saber si se había pasado el micro.

A los pesquisas les sonó extraño que dejara a su madre y tía solas, en la noche, en una zona que no conocen y sin que supieran hablar castellano, y por eso la mirada estuvo siempre sobre él.

El indicio más reciente que tienen los pesquisas para creer que Gil Pereg había premeditado el crimen, es que el arma homicida fue denunciada como robada el 8 de enero, días antes de la llegada de las hermanas a la provincia.

Además, el pozo de un metro y medio que tenía preparado en una parte en construcción en el fondo de su propiedad, en calle Roca al 6.000, de Guaymallén, donde 14 días después fueron encontrados los cuerpos.

Otro dato no menor, y el posible móvil del doble crimen, fue la deuda de 9 millones de pesos que tenía Gil Pereg, de 36 años.

Su madre le mandaba todos los meses dinero para Nicolás Gil Pereg, pero se desconoce qué hacía concretamente con él, debido a la forma de vida que tenía, tal como un indigente, en una situación extremadamente precaria y sucia.

Lo que sí se sabe, es que aquí en Mendoza Gil Pereg había comprado empresas, ponía a su madre como titular, las tenía un tiempo y luego las vendía, actividad que es completamente legal.

El problema, era que tenía esa deuda de 9 millones de pesos, y su madre y su tía llegaron con poco más de 45 mil dólares, los que quedaron secuestrados por la Justicia.

Todos estos interrogantes son parte de la investigación para comprender los movimientos que hizo el imputado por asesinar a su madre y a su tía.

Por Soledad Segade, para Uno Mendoza

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