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La lucha de una familia de Lugano para que alguien los ayude: "Creemos tener coronavirus y nos quieren separar de nuestros hijos"

por Jesica Mihelj | 29 de mayo de 2020 - 06:12
La lucha de una familia de Lugano para que alguien los ayude: Creemos tener coronavirus y nos quieren separar de nuestros hijos

Sofía Contsomanolaki tiene 20 años y vive en Villa Lugano, en la porteña Comuna 8. Tiene a Ciro, un bebé de 2 meses nacido en plena pandemia. Comparte su casa con toda su familia: su mamá, sus hermanas y sobrinos. Hace una semana se prendió el alerta en la vivienda situada entre las calles Echeandía y Larraya: Dolores, la hija de 4 años de su hermana Mariana, presentó síntomas de COVID-19, febrícula y sarpullidos. Al tiempo la temperatura le subió, la médica pediatra le recomendó el hisopado y el resultado fue positivo. Ahí comenzó la pesadilla.

Como Mariana es Huésped Inmunocomprometida (HIC) -al igual que su mamá, Gabriela- no pudo acompañar a su hija Dolores, Lola, en la internación; tuvo que ir su papá, un trabajador esencial como miembro de las Fuerzas Armadas.

Fue entonces cuando Sofía, su mamá y su sobrino Lisandro de 6 años comenzaron con el mismo síntoma que Lola: un rash cutáneo. Asustadas decidieron pedir ayuda, pero todo se complicó.

“En medio del dolor de esta noticia, nos comunicamos con el 107, 147, 4123-3211, (Subsecretaría de Atención Hospitalaria) y nuestras respectivas obras sociales. Los teléfonos del Estado que nos atendieron -107 y 147- nos dijeron que nos traslademos al hospital por nuestros propios medios. Vale destacar que no tenemos vehículo, es decir que deberíamos hacerlo por medio de transporte público o privado”, narró Gabriela, la mamá.

Finalmente enviaron una ambulancia para Sofía, pero el médico que llegó no sabía que era por casos sospechosos de coronavirus. “Sin embargo, fue la primera persona en escucharnos, en tratarnos con respeto y empatía”, aclaró Sofía. El clínico solicitó el traslado pediátrico y la obra social se lo negó: Ciro no estaba inscripto en el sistema de salud.

“Desde la obra social la querían derivar a ella sola a una clínica en el partido bonaerense de Vicente López pero no la iban a traer de vuelta, ella debía hacerlo sola”, explicó Gabriela. Como Sofía no tiene auto, tendría que usar el transporte público con el posible Covid positivo para cruzar toda la Ciudad de Buenos Aires.

“Sofía se negó a ir porque tanto su hermana como yo somos pacientes de riesgo y si tenemos que internarnos, ¿qué hacemos con el bebé?”, señaló Gabriela suspirando.

Luego fue el turno de Mariana y su hijo de 6 años. Su obra social les pidió que se trasladen hasta Colegiales para realizarse un control, “pero se negaron a garantizarnos el traslado, incluso cuando Lisandro tiene una discapacidad motriz en tratamiento”, denunció. Se movilizaron al Cesac más cercano, pero Mariana huyó despavorida cuando le dijeron que la iban a separar de Lisandro. “A partir de los 6 años se internan por separado, es el protocolo”, le indicaron.

Desesperadas, las tres mujeres se comunicaron con las escuelas de la zona para pedir ayuda. “Lo único que conseguimos fue un contacto con un referente de la Villa 15 (Ciudad Oculta) que nos comunicó con una persona de la comuna. Nos ofreció hablar con el equipo de DetectAR para ver si nos hisopaban teniendo 2 o más síntomas, que de ser necesario iban a dar intervención a la Defensoría del Pueblo para que las obras sociales se hagan cargo de nuestros traslados”, detalló Gabriela.

A Sofía le volvieron a enviar una ambulancia y como no quiso irse sin su hijo, la obra social pidió asistencia policial. “Llegó el patrullero para dar intervención al juzgado federal de turno. A la media hora la respuesta del juez fue que nos movilicemos con tapaboca por nuestros medios al hospital más cercano”, contaron al unísono, indignadas.

La familia todavía espera el resultado del empadronamiento de Ciro quien, con sólo 2 meses de edad, ya degustó el mal sabor de la pandemia. Rechazado por no estar inscripto; con su mamá, abuela y tía rogando que no presente síntomas.

Decidimos relajarnos después de tanta tensión que provocaba no tener respuesta alguna, aislarnos en la seguridad de nuestra casa. Nunca nos negamos a un hisopado. Sin embargo, la falta de soluciones nos hizo quedarnos acá”, concluyó Gabriela.

Una reflexión

"Hoy pasando por esta situación me pregunto, ¿cuántas personas están atravesando esta misma situación?, ¿cuántas madres o padres fueron separados de sus hijos? Sin siquiera tener la certeza de que los van a volver a ver porque el sistema no está preparado para contenernos en esta situación", reflexionan Gabriela, Mariana y Sofía.

Ellas exigen un protocolo empático y flexible ante las diversas situaciones familiares.

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