Mara saca un cuaderno de su biblioteca y comienza a leer: "En estas páginas voy a intentar hacer un proceso de descubrimiento y de aprendizaje”. Las primeras palabras de una suerte de diario que comenzó a escribir el 22 de marzo de 2004 y que luego se transformó en el guión de su documental. Allí aborda el femicidio de Elena, desde el proceso de duelo que atravesó para poder resignificarlo. Ese desarme aparece en la cinta a través de escenas de baile del grupo de danza contemporánea e improvisación del Centro Cultural Matienzo en el que participa.
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Madre de Mara Ávila
Antes de este presente que la encuentra sentada en una sala de proyecciones de Villa Crespo viendo la avant premiere de su documental, Mara tuvo que transitar un proceso para que un hecho personas se transforme en una acción colectiva. No fue de un día para el otro. Primero fue desarmar el departamento que compartía con su mamá y el centro de inglés que dirigía Miss Mariela; luego atravesar el juicio contra Narcisi en el que fue querellante y consiguió una pena de 8 años; y después enfrentarse con una verdad que la cambió para siempre: descubrir que su mamá había sido víctima de femicidio.
“En 2010, hablando con ex alumnas de mi mamá, entendí que ella fue víctima de un femicidio. Antes no se hablaba de eso. Y fue clave, porque fue importante encontrarle un sentido a todo esto. Hoy creo que me salvó encontrarle un abordaje político a una historia personal”. “En 2010, hablando con ex alumnas de mi mamá, entendí que ella fue víctima de un femicidio. Antes no se hablaba de eso. Y fue clave, porque fue importante encontrarle un sentido a todo esto. Hoy creo que me salvó encontrarle un abordaje político a una historia personal”.
Nueve años después pudo hablar por primera vez en público de su caso. Fue en una jornada de comunicación en el Centro Cultural de la Cooperación donde presentó el análisis “El femicidio de María Elena Gómez, mi derecho a réplica como hija de la víctima”. Durante esa presentación un hombre mayor entró a la sala. Mara pensó que se trataba del asesino de su mamá. Se fue corriendo del lugar; cruzó la avenida Corrientes y se tomó un taxi. No era la primera vez: ya le había parecido verlo en el colectivo. En el banco. En una clase en la universidad.
Hasta un día soñó que Narcisi le enviaba un mensaje que decía “cómo estás”. Eso la motivó a acercarse hasta los tribunales. Le confirmaron que el femicida estaba libre desde el 18 de julio de 2013. Pidió una foto actual de él para poder terminar con esas apariciones y reconocerlo si se lo cruzaba por la calle. No tenían. O no quisieron dársela. La Justicia machista tampoco acompañó el duelo.
Mientras armaban la querella, su propio abogado la llamó para preguntarle si su mamá era violenta. Y durante el juicio, la defensa quiso alegar una suerte de emoción violenta: "la mató porque no pudo aguantar que lo dejaran". La condena fue de nueve años, pero una apelación la redujo a ocho. Mara dice que la pena podría haber sido menor, pero que tuvo suerte porque uno de los psiquiatras del cuerpo de peritos era el papá de una compañera suya del primario.
La Justicia como traba para cerrar el duelo. Ese en el que se centra la película y que ella pudo empezar a hacer en marzo de 2004 cuando comenzó el proyecto del documental –que en ese momento era un corto- como una tesina audiovisual para la facultad. El proyecto creció con un par de subsidios del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y se transformó en el documental que se va a estrenar al público el próximo jueves 7, en el cine Gaumont de Rivadavia al 1635.
“No quería hacer cualquier película, quería hacer una película importante, hacerla bien, y la hice. Hoy puedo decir que estoy en paz porque hice todo lo que pude hacer por mi mamá y por mí, con la esperanza de que todo lo que hago le sirva a alguien más”. “No quería hacer cualquier película, quería hacer una película importante, hacerla bien, y la hice. Hoy puedo decir que estoy en paz porque hice todo lo que pude hacer por mi mamá y por mí, con la esperanza de que todo lo que hago le sirva a alguien más”.