A partir de ese sueño hecho realidad se convirtió en un personaje clave de la televisión y del fútbol hasta avanzado el siglo 21.
Fue Fútbol de Primera, donde estuvo acompañado por su hijo Juan Cruz, el formato que cambió la historia del fútbol televisado, mediante imágenes de alta calidad, edición y musicalización celosas del resultado final, y una apertura de avanzada en el tiempo.
Pero, sobre todo, aquel ciclo tuvo la gran virtud de encontrar en los futbolistas y en las hinchadas a sus protagonistas. Y eso lo hizo definitivamente distinto, único e imperdible.
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Carlos se definía a sí mismo como "un organizador".
Carlos se definía a sí mismo como "un organizador".
Algunos lo llegaron a llamar “el dueño de la pelota”, pero Carlos Ávila afirmaba que del fútbol estrictamente no sabía mucho y se definía a sí mismo como un “organizador”.
Hincha de River Plate, llegó a presentarse sin suerte como candidato a presidente del club de Núñez y fue justo ese el sueño que no pudo materializar.
Para explicar su fórmula del éxito, alguna vez dijo que logró llegar tan alto porque nunca dejó de soñar: “Tener sueños es pensar cosas, imaginar oportunidades y luego poder concretarlas”.