Si bien durante el incendio de la catedral de Notre Dame no hubo víctimas fatales, miles de apicultores del mundo temblaron al enterarse de la noticia: es que en los techos del lugar hay colmenas que albergan a 150.000 abejas. La buena noticia es que, a pesar del fuego, los insectos sobrevivieron y regresaron a su lugar.
