Sobre el vínculo de las dos plartes, Ludmila aclara: "Ecociencia por su lado es una empresa que fabrica y vende sus productos de madera plastica. Por otro lado, la fundación es la que hace que una escuela o comunidad pueda recibir una mesa de camping para cuatro personas a través de un intercambio en el que esa parte entrega más kilos de plásticos de lo que pesa el mueble que recibe. Eso es para nosotros una especie de pago a Econciencia por los servicios de traslado, la logística, el ensamble y la instalación final". Hasta hoy, según cuenta, ya llevan entregadas cerca de cinco mesas comedor tipo campings, tres puntos ecologicos -separadores de residuos para segmentar la basura- y un parque infantil.
Para que el proceso sea lo más verde y ecológico posible, la máquina que convierte los plásticos en madera plástica trabaja a la menor temperatura posible, para evitar así una mayor generación de gases de efecto invernadero. "Por eso no aceptamos los plásticos PET, porque nos obligaría a tener que elevar las temperaturas a las que se mezcla y fusiona todo".
Hasta marzo de este año, Ludmila llevaba contabilizadas más de 15.000 botellas recibidas llenas de plásticos de un solo uso, un número mucho menor al actual, ya que desde ese momento la fundación recibió donaciones en tandas de 4.000 a 5.000 botellas. Traducidas a plástico, esas botellas representan, según los cálculos de la periodista, más de 100.000 kilos. También faltan en esos cálculos lo que les falta traer de centros de acopio con sede en otras ciudades como Rosario.
"Muchas empresas donan los desechos de sus materiales de producción o lo que vuelve a ellos porque está vencido. Además, en varios casos lo que se hace es proponerles que ayuden de otras maneras; por ejemplo, dándonos una mano en lo que es logística o transporte", dice Ludmila. Su jornada de voluntariado más masiva fue con un grupo de 16 empleados del JP Morgan que donaron su tiempo para vaciar botellas.
El tridente detrás de la fundación viene de distintos rubros. Ludmila es periodista, su prima es psicóloga y Daniel trabajó durante varios años en el puerto de Buenos Aires en el área de viajes. Se conocieron de casualidad, por el colegio al que el fundador de Econciencia lleva a una de sus hijas. Además, los tres son de la zona sur del conurbano bonaerense.
A futuro, Ludmila espera que este proyecto que unió a su equipo con otro montón de gente se pueda convertir en una política impartida desde el Estado a nivel municipal. "Hay muchísimos materiales que usamos hoy en día y que son reciclables, el tema es con qué tecnología contamos y qué estamos haciendo para lograr algo concreto con todo eso".