La importancia histórica y simbólica de la escarapela llevó a que, más de un siglo después, en 1935, el Consejo Nacional de Educación propusiera la conmemoración del Día de la Escarapela. Finalmente, en 1941, se oficializó esta fecha para rendir tributo al legado de Belgrano y a la importancia de este símbolo en la construcción de la identidad nacional argentina.
Hoy, en cada rincón del país, se celebra el Día de la Escarapela con actos cívicos, desfiles y actividades educativas. Las escuelas y organizaciones promueven la historia y el significado de la escarapela, transmitiendo a las nuevas generaciones el legado de Belgrano y la importancia de la unidad y la lucha por la libertad.
En medio de los festejos, los argentinos portan con orgullo la escarapela en sus solapas, mostrando su amor por la patria y su compromiso con los valores que este símbolo representa. El Día de la Escarapela es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra identidad nacional, recordar nuestra historia y renovar el compromiso de construir un país más justo y libre.