¿Qué es un ictus?
El ictus, también conocido como accidente cardiovascular, se da cuando la sangre no llega al cerebro a consecuencia de la obstrucción de una arteria por un trombo o a la rotura de un vaso sanguíneo. Cuando esto ocurre, las células nerviosas afectadas no reciben oxígeno y mueren. Generalmente se produce de forma inesperada y puede evolucionar en cuestión de minutos en síndromes neurológicos importantes. De ahí, la importancia de actuar con la máxima rapidez.
Según el mecanismo de la lesión se distinguen dos tipos de ictus:
- Ictus isquémico (o infarto cerebral) originado por la obstrucción del flujo sanguíneo.
- Ictus hemorrágico (o hemorragia cerebral) en el que la rotura de un vaso provoca la salida de sangre y la compresión de estructuras del sistema nervioso central.
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El ictus, también es conocido como accidente cardiovascular.
Síntomas de un Ictus
Aproximadamente un 30% de los pacientes pueden tener síntomas previos, de aviso, de escasa duración, llamados "ataques isquémicos transitorios". Es importante su identificación, ya que puede evitar un infarto cerebral posterior.
Los síntomas más habituales son:
- Pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo (cara, brazo y pierna del mismo lado).
- Dificultad para hablar.
- Pérdida de sensibilidad u hormigueos en la mitad del cuerpo.
- Pérdida súbita de visión en un ojo.
- Dolor de cabeza muy intenso distinto del habitual.