La cuestión del reciclaje en Argentina es todavía una asignatura pendiente respecto de la cual aún queda mucho por hacer. Las estadísticas demuestran que no está difundido el hábito de realizar la separación de residuos entre los argentinos.

La cuestión del reciclaje en Argentina es todavía una asignatura pendiente respecto de la cual aún queda mucho por hacer. Las estadísticas demuestran que no está difundido el hábito de realizar la separación de residuos entre los argentinos.
Afortunadamente, el problema del reciclaje en Argentina tiene remedio, ya que se trata de un hábito cuya incorporación en la vida cotidiana no requiere de mucho esfuerzo más allá de tomar la costumbre de arrojar separados los residuos húmedos de los secos en bolsas diferenciadas.
Son preocupantes las estadísticas relativas al reciclado a nivel país. Los números miden cuestiones relacionadas a la motivación y opinión, así como a los hábitos de separación, y en ninguno de los casos los resultados obtenidos son demasiado satisfactorios.
Encuestas acerca de la temática del reciclaje en argentina arrojan que el 53% de los habitantes de este país, a nivel nacional, tienen poco o nulo conocimiento respecto de la práctica de separación de residuos.
Un aspecto positivo es que el 65% de los encuestados declararon estar muy o al menos bastante interesados en adquirir conocimiento respecto del reciclaje.
Otra buena estadística, al menos como punto de partida en la lucha por fomentar el reciclaje en argentina, es que el 90% de los argentinos declaran percibir la gran importancia de separar los residuos en reciclables y no reciclables.
Este gran porcentaje de argentinos que se muestran conscientes de la relevancia de reciclar no se condice con los que efectivamente lo hacen, ya que solamente dos de cada diez argentinos separan sus residuos en bolsas diferenciadas, dividiéndolos en residuos secos y residuos húmedos, o sea, en reciclables y no reciclables.
El 29% de los encuestados dijo haber considerado alguna vez la posibilidad de separar sus residuos. El problema es que los buenos pensamientos por sí solos no contribuyen al cuidado del medioambiente si no se complementan con acciones concretas.
Además, existen otros números alarmantes con respecto al reciclaje en argentina. Un porcentaje que demuestra la gran indiferencia con respecto a la materia es que el 33% de la población declaró no tener interés en conocer los beneficios del reciclaje.
Además, el 11% no considera que la separación de residuos sea una cuestión relevante, mientras que un 5% dijo que no percibe que reciclar sea una cuestión necesaria.
Cuando se le pregunta a los argentinos respecto de los motivos por los que no separan, las razones externas a ellos parecen ser las respuestas más comunes. Que no se recolecta de forma separada (30%), que nadie más lo hace y por lo tanto ellos tampoco (17%), y que no hay políticas concretas por parte del gobierno con respecto a la separación (12%), son algunos de los motivos que esgrimen para no separar.
Además, a los números anteriores se debe sumar un 12% que dice que no se le ocurrió separar. De todos modos, estos valores ponen en evidencia la gran necesidad que hay de llevar a cabo un trabajo de concientización en el que se explique a los ciudadanos los motivos que hacen tan importante incorporar el hábito de la separación.
Por otro lado, también es esencial que haya un esfuerzo por organizar el proceso de recolección por parte de las autoridades en cada localidad, de modo que las personas encuentren más fácil incorporar la separación de los residuos como un hábito en sus casas.
La problemática de la gestión de los residuos atraviesa a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) así como a todas las ciudades del mundo. En la medida en que más de la mitad de la población mundial vive en grandes urbes, y esa proporción se encuentra en constante aumento, la cantidad de residuos generados en los centros urbanos aumenta a la par.
El aumento poblacional, junto a los hábitos de consumo de una cultura del descarte que compra, usa y tira sin parar, son las causas principales de la gran acumulación de residuos en las ciudades.
La problemática no solo está constituida por el lado medioambiental, sino que también afecta al presupuesto de cada ciudad que debe destinar parte de sus fondos a la gestión de los residuos.
El la CABA se generan diariamente 6760 toneladas de basura. Quienes la producen son los tres millones de porteños, sumados a otras tres millones de personas que cada día entran y salen de la ciudad desde el conurbano.
Son 676 camiones recolectores de basura los que se requieren para transportar los residuos al CEAMSE, que es la planta de relleno sanitario que gestiona y trata los residuos de CABA y 36 municipios de la Provincia de Buenos Aires.
El CEAMSE tiene 362 hectáreas de las cuales el 80% ya se encuentra lleno. Las predicciones no son muy alentadoras: al ritmo del consumo actual, se pronostica que en cinco años ese 20% que hoy queda libre se va a llenar.
Por eso, la separación de los residuos es una medida que ayudaría, al menos, a alargar la vida útil del espacio disponible para relleno sanitario. Pero si no se produce un cambio de hábitos, entonces en el 2025 la Capital Federal va a tener serios problemas con la gestión de su basura.