Usar una ropa interior rosa está recomendado para tener buena suerte. Regalar o recibir una ropa interior rosa es una tradición navideña bien argentina inspirada en la época victoriana cuando la moda de las cortes en Navidad imponía el rosa en vestidos y lencería.
El rosa, también inspirado en las velas de antiguos rituales cristianos para la Nochebuena, tiene el propósito de atraer prosperidad y buena suerte, aunque algunos especialistas en colores indican que representa “la niñez” y que podría ser negativo para la energía del ambiente.
Usar prendas interiores rojas o amarillas, para tanto hombres como mujeres representa que se busca conjurar el amor, mientras que el amarillo es para el éxito en las finanzas.
Besar a alguien especial bajo el muérdago, es un ritual muy conocido pensado para atraer el amor. Quienes estén en plan de seducción encontrarán que éste es el ritual indicado para definir la partida. La tradición, muy arraigada en Estados Unidos, dice que si besan a su futura pareja debajo de una rama de muérdago, justo después de que se haga la medianoche, el amor durará para siempre. El rito también funciona para las parejas establecidas ya que fortalecen el amor.
Dar un paso y pisar con el pie derecho, es el siguiente ritual y está pensado para ir por el buen camino. La persona deberá pisar fuerte con el pie derecho para poder superar sus obstáculos con firmeza, confianza y decisión.
Un poco más extravagante pero también empleado por muchos, está el ritual de salir con valijas a la vereda, para lograr cumplir el sueño de viajar. Quienes están pensando en viajar este año, pero todavía no cuentan con un plan ni los recursos para hacerlo, esta costumbre cuyo lugar de origen se da en México predispone a las personas para que consigan su sueño el año próximo.
Eso sí, se debe armar la valija como si se estuviera a punto de comenzar un viaje real y salir con esta a la calle después de las doce. La situación de la seguridad en Argentina hará que quienes quieran emplear este ritual tomen medidas especiales de precaución y cuidado.
Para quienes tengan la suerte de pasar el año nuevo en la playa, las ofrendas en el mar constituyen uno de los rituales más antiguos y especiales. Este rito comienza en la ciudad de Río de Janeiro, en la que la fiesta de Iemanjá, la diosa del mar, coincide con el 1 de enero, aunque en Bahía y en Fortaleza se celebra en febrero.
En estos multitudinarios encuentros la gente entra al mar y arroja ofrendas florales: gladiolos blancos para pedir paz, rojos para el amor y amarillos para el dinero. También, se tiran cartas con pedidos para el nuevo año que la deidad yoruba promete cumplir.
En relación con dejar atrás lo viejo o desprenderse de malas energías, quemar ropas, muebles o muñecos es otro rito que se practica con la llegada del año nuevo, para dar paso a lo nuevo. Una modalidad para terminar con lo malo es destruirlo simbólicamente dentro del fuego purificador.
Estas costumbres son muy comunes en Perú, Honduras y Ecuador, ciudades en las que se queman prendas y muebles que simbolizan un mal recuerdo. En Colombia, se escribe en papelitos lo que se desea alejar de la vida y se los guarda en un muñeco al que se prende fuego.
El último ritual de año nuevo y el más conocido, es vestirse de blanco, para absorber las buenas vibraciones y atraer la paz al hogar. El blanco es el color de la pureza y la renovación. Muchas personas aseguran que es importante sumar un detalle en color dorado y otro en plateado. El primero traerá prosperidad económica y abundancia en la mesa, y el segundo tendrá que ver con todo lo nuevo, el futuro y la modernidad.