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En el informe, Unicef también tomó en cuenta los datos de Indec que miden la pobreza por ingresos (la que toma como referencia el Estado). En la Argentina hoy el 27,3% es pobre (con ingresos insuficientes para comprar la canasta básica total) y el 4,9% vive en la indigencia extrema, según esos sondeos.
Una vez más, esta situación golpea con más dureza a los niños: el 41,6% de las personas menores de 18 años son pobres, mientras que el 8,1% son indigentes
Algunos factores puntuales agravan esta situación: en los hogares monoparentales que dependen del ingreso de un solo padre el 48,4% de los niños es pobre. En el caso de los hogares extendidos (donde la familia "tipo" además suma a otros parientes como abuelos) la cifra asciende al 52%.
Unicef advierte además sobre la cantidad de niños "invisibilizados" que quedan en la Argentina con la medición tradicional del Indec de la pobreza por ingresos: como el dinero que entra al hogar es el "suficiente" no son considerados pobres, por más que tengan otras carencias como en su hogar o en el acceso al agua.
Unos 3 millones de niños sufren la pobreza multidimensional pero no son considerados "pobres" en las mediciones oficiales. Unos 3 millones de niños sufren la pobreza multidimensional pero no son considerados "pobres" en las mediciones oficiales.
El mayor problema que representa este tipo de medición es que dificulta la posibilidad de generar acciones y políticas de fondo. Así lo sintetizó Waisgrais: "Lo que proponemos es que hace falta mandar líneas de base y respuestas políticas que no se acaben en la AUH, aunque éste sea un programa muy bueno".