Caspe reconoció, sin embargo, que las medidas son paliativas. Hay obras menores, como la intervención sobre José Hernández, que hacemos con presupuesto municipal. Pero necesitamos otro tipo de obras. Si no llega el dinero que estaba destinado a Bahía Blanca, pasan estas cosas. Hay vecinos que se ponen nerviosos cada vez que llueve, y con razón”, advirtió.
En Benito Juárez, el temporal golpeó con mayor fuerza. Ráfagas de viento —posiblemente asociadas a la cola de un tornado— arrancaron parte del techo del Hospital Municipal Eva Perón y obligaron a suspender la atención médica. También quedó destruida la cubierta de la pileta climatizada. Bomberos, Defensa Civil y personal municipal trabajaron para mitigar los daños, y las autoridades dispusieron la suspensión de clases en toda la jurisdicción, incluidas las zonas de Estación López, Tedín, El Luchador, Coronel R. Bunge y de la escuela EP Nº 11.
Laprida también fue afectada por la caída de granizo, que causó destrozos en techos, patios y automóviles. En Tandil, las lluvias fueron particularmente intensas, con un registro de 38 milímetros en apenas 16 minutos, lo que equivale a una tasa de precipitación de 123 mm por hora, según La Voz de Tandil. El momento más crítico ocurrió entre las 20.45 y las 21, cuando cinco personas —tres adultos y dos menores— debieron ser evacuadas. No hubo heridos, aunque se reportaron cortes de energía, árboles caídos y unas veinte viviendas afectadas por el ingreso de agua.
En Azul, el acumulado de precipitaciones alcanzó los 65,5 milímetros, acompañado de vientos del sur con ráfagas de hasta 76 km/h, según registros oficiales. También se reportaron árboles y postes caídos, pero sin víctimas. En Coronel Pringles, el escenario fue similar, con abundante lluvia, granizo y calles completamente colapsadas.