Es admirable ver cómo se desenvuelve absolutamente sola. Llega al club manejando su auto adaptado, se cambia en el vestuario, entra al galpón donde descansan los botes, se encuentra con sus compañeros y empieza a prepararse para el entrenamiento.
Minutos más tarde, elige de un locker algunos objetos que la ayudarán durante la jornada, ultima detalles con Juan, uno de sus entrenadores y ahora sí, ya esta lista para remar.
Sus entrenadores son dos grandes pilares para Brenda. Esteban Saghessi es quien la entrena en paracanotaje, disciplina con la que compitió en los mundiales de 2013 y 2018. Y Juan Esteban Rivarola la prepara en remo, actividad con la que complementa el canotaje.
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Brenda con Esteban Saghessi, uno de sus entrenadores.
La dedicación de ambos es absoluta. Cuando Juan habla de Brenda la describe como una más, por su compromiso con el deporte. “Las limitaciones que supuestamente tiene yo no las veo. Ella siempre le buscó la vuelta para hacer las cosas". Brenda es pura superación y es un foco de motivación para todos", expresa.
El día de Brenda se divide en dos turnos: uno en el agua y otro en el gimnasio: el lugar fundamental para fortalecer los músculos que más tarde permitirán mejorar su rendimiento. Las mañanas empiezan cerca de las 10 y terminan no antes de las 18. Y esta misma rutina se repite 5 días a la semana. Sólo queda un día para descansar: el domingo. Eso si, siempre y cuando no haya competencia.
Ambas deportes son importantes para ella y parece no tener preferencias entre uno u otro. “La verdad es que cada uno me ofrece cosas diferentes. Lo que sí me gusta de los dos es que se practican en el agua. La paso muy bien haciendo los dos. El plus del remo es que encontré un grupo muy lindo acá en el club, nos llevamos muy bien y hasta pudimos armar remo en equipo", cuenta. Y es con Braian, su compañero de remo, con quien trabaja todos los días para mejorar los tiempos y superarse día a día.
Además de sentirse muy cómoda con el grupo de trabajo, encontró en el Club Regatas de La Plata la estructura edilicia acorde a sus posibilidades. El lugar cuenta con una enorme rampa para poder acceder al agua y eso para ella es muy valioso.
Si bien admite que cuestiones como estas han mejorado notablemente en muchos espacios, sostiene que hay que seguir trabajando sobre el tema: “No tener accesibilidad, en parte, es discriminatorio. Si bien hemos mejorado, todavía falta mucho por hacer", afirma.
Quizá no todos encuentren en el deporte la herramienta para salir delante. Pero ella sostiene que a cada uno le llega algo, una señal, en algún momento de la vida, con lo que uno puede volver a sentirse vivo. “Siempre hay algo por lo que pelear. Si vamos a mirar para atrás, que sea simplemente para valorar lo bien que estamos hoy".