Las imágenes que circulan en redes sociales y medios locales reflejan la magnitud del desastre: vehículos completamente inservibles, calles convertidas en ríos y conductores que apenas pudieron rescatar algunas pertenencias antes de que el agua cubriera sus autos por completo.
Mientras las aseguradoras trabajan en la evaluación de los daños, las autoridades locales continúan con tareas de limpieza y asistencia para las familias damnificadas. La tragedia dejó en evidencia la vulnerabilidad de algunas zonas de la ciudad ante fenómenos climáticos extremos y reabrió el debate sobre la necesidad de mejorar la infraestructura pluvial para prevenir futuras inundaciones.
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Muchos vehículos estacionados en cocheras subterráneas quedaron sumergidos bajo el agua. (Foto: gentileza La Nueva).