La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) criticó hoy la medida de fuerza que realizan los productores hasta el jueves 12 de marzo, y pidió que “se apele al diálogo y al consenso para buscar una salida a este conflicto”.

La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) criticó hoy la medida de fuerza que realizan los productores hasta el jueves 12 de marzo, y pidió que “se apele al diálogo y al consenso para buscar una salida a este conflicto”.
A través de un comunicado, la entidad explicó las consecuencias que el cese de comercialización trae sobre el mercado de ganado vacuno. “Estos paros tienen una consecuencia inmediata, fuerte y hasta previa. El viernes previo al paro, los precios subieron más del 10% y en estos días de cese de comercialización, la mayoría de los productores no realiza envíos a mercados o ferias, ni tampoco ventas directas por el riesgo que ello implica, con lo cual no se vislumbran señales positivas”, explicó.
Además, planteó que, en el caso de las carnes vacunas, “a pesar de que se daba como un hecho un incremento de los derechos de exportación, no hubo modificaciones, lo mismo que en las de pollo, quedando mejor posicionadas las carnes ovinas y porcinas”.
En ese contexto consideró que el cese de la comercialización de hacienda gorda “es una medida apresurada, que perjudica no solo a los productores que no pueden comercializar su hacienda, sino también a Matarifes, Frigoríficos y sobre todo a las familias argentinas”.
En ese contexto consideró que el cese de la comercialización de hacienda gorda “es una medida apresurada, que perjudica no solo a los productores que no pueden comercializar su hacienda, sino también a Matarifes, Frigoríficos y sobre todo a las familias argentinas”.
Para CAMyA, “en un mercado de consumo tan deprimido y con fuertes caídas del salario real, es imposible sostener esta situación”.
“Esperamos que reine el sentido común y se apele al dialogo y al consenso para buscar una salida a este conflicto, donde el campo siga teniendo un rol central en el crecimiento económico, de las exportaciones y del empleo, pero que también se atiendan las necesidades de las familias argentinas que tienen en la carne un elemento esencial en su canasta de consumo”, finalizó.