El hecho mereció el repudio de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), que manifestó que el “artero ataque buscó evitar violentamente la inspección de rutina del personal mencionado, quienes habían detectado -investigación mediante- la clandestinidad con la que opera el presunto molino”.
Y agregó: “FAIM repudia los actos de violencia antes referidos, y se solidariza con los funcionarios afectados. A su vez, alienta la continuidad de las acciones para erradicar todo tipo de prácticas desleales en nuestro sector”.
La Federación manifestó desconocer a la empresa.