Presentan nuevas variedades de algodón, con uso propio liberado para pequeños productores

12 de agosto de 2020 - 14:05
Presentan nuevas variedades de algodón, con uso propio liberado para pequeños productores

En modo virtual, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) dio inicio a la campaña 2020-21 del deslinte de semillas de algodón (proceso por el que se le terminan de quitar las fibras para ser comercializadas), con dos novedades: el lanzamiento de nuevas variedades, a cargo del INTA y, por segundo año consecutivo, la auditoria del deslintado de semillas, por parte del INASE.

Alfredo Paseyro, presidente de la entidad destacó la importancia del algodón en el NOA, siendo el principal cultivo de la zona, con Chaco y Santiago del Estero como las provincias con mayor superficie. "Las últimas campañas muestran un sostenido aumento de la superficie, con 450.000 hectáreas el último año que marcaron un récord en la producción de fibra", destacó.

En total, se alcanzó un volumen cercano a las 300.000 toneladas. "Nos dedicamos a generar valor al productor a través de la semilla, eso es lo que nos guía. Es un orgullo poder presentar todos los años variedades nuevas. Hacemos innovación, trabajo y producción", destacó Lorena Basso, de ASA.

La novedad pasó por el lanzamiento de tres nuevas variedades de ciclo intermedio, en convenio con el INTA, principalmente desde la Experimental Sáenz Peña. Se trata de la Porá 3, la Guazuncho 4, la Guaraní, que mejoran el rendimiento y calidad.

"Buscamos siempre trabajar en la frontera del conocimiento. Eso nos llevó a trabajar con la empresa Gensus, así como la vinculación tecnológica con las cuatro principales provincias algodoneras, para encontrar solución para la super plaga del algodón que es el picudo", destacó Diana Piedra, Directora del Centro Regional del INTA Chaco-Formosa.

Además se presentó la continuidad del sistema "Semilla Segura", por segundo año consecutivo, para controlar la calidad en los procesos de las plantas deslintadoras habilitadas en las provincias de Santiago del Estero y Chaco. "El operativo es para controlar las tecnologías no autorizadas hasta el momento en el país. Hemos renovado un contrato con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y estamos ultimando detalles para el operativo de control", destacó Joaquín Serrano, presidente del INASE.

Del lado privado, Pablo Vaquero, presidente de Gensus remarcó la promesa de incrementar la productividad del cultivo, de la mano de nuevas variedades y un mejor manejo, con el foco en que la semilla llegue a los productores. "Por primera vez en la historia hemos anunciado públicamente que aquellos productores de la agricultura familiar, pueblos originarios y pequeños productores van a poder hacer uso propio de las semillas en forma gratuita y sin restricciones. Es un paso importante para acercar la tecnología a todas las escalas de productores", sostuvo.

Además, ofreció al Gobierno de Chaco multiplicar las nuevas variedades para que el año que viene estén en manos esos los productores.

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Capitanich en reunión con ASA
Capitanich en reunión con ASA

La visión del Gobernador

Por último, cerró la exposición el Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, quien remarcó que este año el objetivo pasa por generar 60.000 hectáreas de asistencia en la provisión de semillas, a través de la red de semilleros propios más el acuerdo con Gensus. "Es muy importante la cooperación tecnológica para crear la red de productores algodoneros", afirmó.

Destacó que la provincia tuvo un piso de superficie en 2016 con 100.000 hectáreas, relacionado con factores como el clima, pero también el uso de tecnología y la disponibilidad de recursos. "Hemos visto una relocalización de la producción, con mejoramiento del rendimiento de fibra por hectárea. Eso es lo que tenemos que ver del rol del INTA. Hoy el mundo tan competitivo requiere de variedades genéticas que mejoren el rendimiento", afirmó.

También habló en relación a la necesidad de tener un marco legal acorde para la inversión tecnológica, aunque resaltó la también necesidad de que lleguen a los productores de manera accesible. "Así como tenemos que reducir el riesgo precios y climático, tenemos que reducir el riesgo tecnológico. Sólo se hace con un marco regulatorio adecuado en materia de genética en el uso de semillas. Eso significa patentes y derechos de propiedad, pero también una cuestión de precios y garantizar accesibilidad a los productores", afirmó.