Análisis

¿Cuánto cuesta el desacople del precio de los alimentos para los más necesitados?

La suba de la recaudación por retenciones generado por el aumento de los granos, alcanza para desacoplar el precio de los alimentos para los hogares bajo la línea de pobreza.
por Juan Carlos Hallak y Victoria Luca | 16 de abril de 2021 - 16:25
¿Cuánto cuesta el desacople del precio de los alimentos para los más necesitados?

Los precios de los commodities agrícolas han crecido sostenidamente desde mediados de 2020, alcanzando valores actuales en promedio 50% más altos que los de aquel momento. Ante el impacto de este crecimiento en el costo de la canasta alimentaria, se ha planteado la necesidad de “desacoplar” el precio internacional de los granos de su precio doméstico para garantizar la oferta local de alimentos a precios accesibles.

Una alternativa sugerida para generar este desacople es un aumento en las retenciones a las exportaciones. Dado que las retenciones reducen el precio que podría obtener un productor al exportar (export parity), y por lo tanto el precio de referencia para el mercado interno, un aumento suficiente en las mismas podría lograr mantener estables los precios locales de los granos y así también el costo de la canasta alimentaria.

Sin embargo, esta opción impondría una carga adicional en el agro con el fin de subsidiar innecesariamente el consumo alimentario de amplios sectores que no tienen una necesidad alimentaria acuciante. En efecto, dado que las retenciones reducen el precio interno de los alimentos, todo aquel que los consuma –básicamente toda la población– resultaría innecesariamente beneficiado con esta medida.

Una alternativa más eficiente es solo subsidiar el consumo de los más necesitados. Para ello, en vez de incrementar las retenciones como mecanismo para reducir los precios internos (o, en este caso, evitar que suban), se podría dejar que estos aumenten en línea con los precios internacionales y, simultáneamente, establecer un mecanismo redistributivo que subsidie el consumo alimentario del grupo de interés para compensar su mayor costo (el fideicomiso implementado para el aceite de girasol es un ejemplo en esta línea). El problema que quedaría por resolver es cómo financiar este subsidio.

Un punto central es que, incluso manteniendo el nivel actual de retenciones, el aumento de precios internacionales genera automáticamente recursos fiscales adicionales que pueden ser utilizados para el fin discutido. En efecto, al cobrarse el mismo porcentaje de retención sobre un precio mayor, sube también el monto cobrado por retenciones. La pregunta es si esos recursos adicionales son suficientes para compensar, por medio de un subsidio, el incremento en el costo alimentario de los más necesitados.

El objetivo de esta nota es responder esta pregunta. Más específicamente, nos preguntamos si el aumento de precios internacionales de los granos genera por sí mismo recursos fiscales adicionales suficientes para compensar, vía subsidios, el aumento que genera en el costo de la canasta básica alimentaria de los hogares pobres.

  • Evolución del precio de los commodities e impacto en la Canasta Básica Alimentaria

Según el Índice de Materias Primas del BCRA, los precios internacionales de los bienes agrícolas más relevantes en las exportaciones argentinas (maíz, trigo, soja y subproductos, cebada, y carne vacuna) subieron un 50% desde su punto más bajo en los últimos meses –el 7 de agosto de 2020– hasta el 17 de febrero. Esto se ve en la Figura 1. Tomaremos este aumento como referencia central para nuestros cálculos.

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Figura 1: Evolución del Índice de Precios de las Materias Primas del BCRA. Fuente: BCRA

Figura 1: Evolución del Índice de Precios de las Materias Primas del BCRA. Fuente: BCRA

Este aumento en los commodities tiene un efecto directo sobre el gasto en alimentos básicos consumidos por los hogares a través de su incidencia en el precio de los mismos. Estimaciones del peso que tienen los granos en el precio final de distintos alimentos indican que el mismo es relativamente bajo, alrededor del 10% con variaciones según el caso. Otros componentes del costo como salarios, impuestos, energía, y costos de distribución y comercialización parecen tener un peso mayor en el precio que enfrenta el consumidor final. Basados en estas estimaciones, un incremento del 50% en el precio de los commodities induciría los siguientes aumentos: 18,6% en aceite de girasol, 6,5% en huevos y en harinas –incluyendo el pan– 4% en lácteos, y 10,5%, 5%, y 3,5% en carne de pollo, de cerdo, y vacuna, respectivamente. Esto se muestra en la Figura 2.

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Figura 2: Aumentos en grupos de productos de la Canasta Básica Alimentaria por un 50% de aumento en los commodities. Fuente: Elaboración propia en base a INDEC, BCRA, MAGyP y Bolsa de Cereales de Buenos Aires

Figura 2: Aumentos en grupos de productos de la Canasta Básica Alimentaria por un 50% de aumento en los commodities. Fuente: Elaboración propia en base a INDEC, BCRA, MAGyP y Bolsa de Cereales de Buenos Aires

Los aumentos en el precio de estos alimentos afectan a su vez el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA). Esta canasta, construida por el INDEC, está compuesta por un conjunto de alimentos y bebidas necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales de un varón adulto de entre 30 y 60 años (denominado “adulto equivalente”) durante un mes. Luego, esta canasta se calcula para otras personas, reflejando diferentes requerimientos nutricionales según el sexo y la edad (por ejemplo, un niño de 9 años equivale a 0,69 unidades de un adulto equivalente). En promedio, el 60% del gasto de los hogares en la CBA está compuesto por productos afectados por el precio internacional de los granos (principalmente, harinas, carne vacuna y lácteos).

Tomando en cuenta el aumento en el precio de los alimentos incluidos en la CBA, podemos calcular el aumento anual en el costo de la CBA inducido por el aumento de 50% en el precio de los granos. Estimamos que este monto sería de USD 36,1 anuales por adulto equivalente, que sería el subsidio necesario para “desacoplar” a la CBA de un adulto equivalente del aumento de los precios internacionales (para un niño de 9 años, serían necesarios USD 24,9 anuales). Con este subsidio, el costo de la CBA se vería inalterado.

  • Cálculo del monto de subsidio total para los hogares más necesitados

Dado un subsidio anual de USD 36,1 por adulto equivalente, falta definir la población objetivo que recibiría este subsidio. En este cálculo, tomamos como referencia al 30,4% de hogares debajo de la línea de pobreza en el primer semestre de 2020. Este umbral incluye a cerca de 4,5 millones de hogares, compuestos por 3,4 adultos equivalentes en promedio, lo que se traduce en 15,4 millones de adultos equivalentes que deberían recibir el subsidio (18,5 millones de personas en términos de población real). Multiplicando esta cantidad de adultos equivalentes por el subsidio de USD 36,1 por adulto equivalente, obtenemos en total una necesidad anual de subsidio de USD 555 millones (0,14% del PBI) para compensar a los hogares bajo la línea de pobreza por el aumento en el costo de la CBA de tal forma de mantener su costo real constante. Para poner en perspectiva este monto, notemos que no dista mucho del costo fiscal de las modificaciones aprobadas recientemente en el impuesto a las Ganancias.

¿Cuánto representa este subsidio en relación con el ingreso adicional por retenciones que genera el aumento de precios internacionales? Calculemos este último. Dado un valor de exportación anual de los principales commodities agrícolas de USD 21.569 millones y las alícuotas de retenciones actuales, la recaudación base es de USD 5.186 millones anuales a precios de agosto. Tomando sobre esta base un aumento de 50% en el precio internacional de todos los commodities, el Estado obtendría adicionalmente USD 2.593 millones por retenciones. Es decir, entonces, que el subsidio anual de USD 555 millones calculado anteriormente representa el 21% de los recursos fiscales adicionales vía retenciones generado por el aumento de precios internacionales de los granos.

En síntesis, el incremento en la recaudación de retenciones generado automáticamente por el aumento en los precios de los granos es más que suficiente para desacoplar el precio local de los alimentos de la evolución de los precios internacionales en el caso de los hogares bajo la línea de pobreza (30,4% de los hogares, 40,9% de la población) sin necesidad de incrementar las alícuotas de las retenciones. A pesar de enfrentar precios más altos en el mercado, estos hogares podrían recibir un subsidio que compense el incremento generado en la CBA. En lo que respecta a su implementación, existen mecanismos redistributivos para llevar a cabo esta reasignación (aunque imperfectamente) utilizando los esquemas de programas sociales ya existentes.

De esta manera, aunque un aumento en las alícuotas de retenciones siempre es potencialmente justificable desde un punto de vista de necesidad fiscal, no se podría justificar en la necesidad de compensar a la población bajo de la línea de pobreza por el aumento en el precio de los commodities ya que este fenómeno, por sí solo, genera los propios recursos para compensar sus efectos sobre dicha población.

Esta es una versión resumida de una nota publicada originalmente en Alquimias Económicas.

Juan Carlos Hallak es Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET) y del CONICET. Ex Presidente de la Comisión Nacional de Comercio Exterior y ex Subsecretario de Inserción Internacional.

Victoria Luca es Asistente de Investigación del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET)